¿Para qué necesitamos un parlamento?

“No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.” Lucio Anneo Séneca

Para transformar esta partitocracia en democracia hay que eliminar los artificios que dieron a los partidos, con su monopolio de la acción política, la administración permanente del Estado.

El primer artificio es el sistema proporcional de listas (abiertas o cerradas da igual). Los partidos se aseguraron así no solo la exclusiva del Parlamento, sino una cuota en todos los poderes del Estado. No eligimos diputados. Votamos a uno de los partidos (estatales no por extensión geográfica sino por estar incrustados hasta la médula en el Estado) y de las urnas sale la cuota que le debe corresponder en el poder ejecutivo, en el legislativo, en el judicial y en los consejos de administración de las empresas estatales.

El propio sistema hace superfluo el Parlamento. Bastaría una reunión de todos los jefes de partido en el despacho del Presidente del Gobierno, para acordar por consenso, o por cuotas, la legislatura, la jefatura de los jueces que han de aplicarla y los administradores de las empresas públicas. Se evitaría así no solo el gasto del presupuesto parlamentario, sino el espectáculo de una Cámara que, sin deliberar, se limita a registrar el voto imperativo (prohibido en la Constitución) dictado por cada jefe de partido.

Además, el artificio electoral ha privilegiado el voto en Cataluña, País Vasco y Galicia, donde los votantes obtienen más escaños de los que le corresponderían aritméticamente, si se computaran del mismo modo que en el resto de España. Esto ha causado el crecimiento de los nacionalismos y la presencia parlamentaria de los pequeños partidos separatistas.

Y todo esto se lo debemos a la traición de los partidos hacia el pueblo, que en la transición “pasaron por la ventanilla” de Fraga para pactar el consenso de la oligarquía de partidos en una constitución aberrante para la libertad política (libertad colectiva), que muchos defienden se hizo así por miedo (no niego que muchos lo tubieran), pero que en todo caso el sólo hecho de tener miedo los inhabilitaba para representarnos.

Las elecciones en una democracia representativa, bajo el sistema de candidaturas uninominales elegidas por mayoría absoluta, a doble vuelta y en circunscripciones pequeñas, deben cumplir los siguientes principios:

1. Similar numero de electores en cada circunscripción.

2. Similar número de votos para ser elegido diputado.

3. Mandato imperativo del electorado.

4. Revocabilidad de la diputación en caso de deslealtad al mandato.

Ya es hora de devolver el sentido común a los principios originales de la democracia. Tenemos que exigir poder elegir a nuestros representantes. Seguro que muchos pensais que es posible mediante reformas desde dentro del sistema, yo no.

Un abrazo a todos

La gran compañía de ladrones

Ahí va una reflexión previa y algunas medidas para intentar paliar el desmadre de la in-Justicia, que os someto a discusión:

Ni los titulares del poder ni sus actuaciones pueden estar exentos de control, ya que si esto ocurriese nos precipitaríamos hacia el totalitarismo. Pese a que la separación de poderes y el Derecho ponen límites al poder, los gobiernos, cualquiera que sea su ideología, tienden a removerlos.

Partiendo de esta tendencia natural, la independencia judicial debe ser elemento esencial de la Democracia. La independencia judicial exige que el Juez, en el ejercicio de sus funciones, esté libre de influencias o intervenciones extrañas que provengan del Gobierno, del Parlamento, del electorado o de cualquier otro grupo de presión. Actualmente, en España, podemos afirmar sin ningún tipo de dudas que no existe independencia judicial ya que el poder judicial se encuentra ligado al resto de poderes por distintos vínculos. Para acabar con esta situación y garantizar la independencia judicial se debe atender a tres puntos básicos:

1º) Separación orgánica respecto del poder ejecutivo:

– Supresión del Ministerio de Justicia. No es posible mantener la independencia del Poder Judicial si el ejecutivo controla y dispone de su presupuesto. Lo razonable es trasladar sus competencias al Consejo General del Poder Judicial.
– El Fiscal General del Estado no puede ser elegido por el Gobierno. Siendo el Ministerio Fiscal una estructura jerarquizada, su independencia no está garantizada cuando el Fiscal General del Estado es nombrado y destituido por el Ejecutivo; en este caso, el Gobierno tenderá a situar en ese cargo a personas dóciles.
– Existencia real de la Policía Judicial. Dependiente única y exclusivamente del Consejo General del Poder Judicial y al servicio de Jueces y Magistrados.

2º) Independencia respecto de los partidos políticos:

– La carrera judicial y la fiscal deben estar unificadas. El Fiscal General debe suprimirse, asi como el T.C. El T.S. asumirá sus competencias.

– El colegio electoral que elija al poder judicial debe estar integrado por el todo el mundo juridico (jueces, fiscales, secretarios y oficiales de juzgado, forenses, agentes judiciales, abogados, procuradores, profesores de derecho, etc). La elección de los vocales del CGPJ por parte del Parlamento tras la reforma de 1985 supone un reparto de cuotas de poder inadmisible y contrario a la independencia judicial.

3º) Rechazo de la judicialización de la política y la politización de la Justicia.

La judicialización de la política se produce siempre que los partidos políticos tienden a resolver sus diferencias mediante la desviación a procesos judiciales de cuestiones cuya solución es política. La politización de la Justicia es el fenómeno inverso, desembocando en el imperio de la Razón de Estado.

Resumiendo, las reformas propuestas eliminarían el actual sistema en el que únicamente existe una división de poderes, no una auténtica separación (independencia) de los mismos ya que el legislativo es el que elige al ejecutivo y ambos interfieren de las formas expuestas en el ejercicio del judicial. Como dijo Pedro Díaz de Toledo en el Siglo XV, si la justicia es eliminada o neutralizada “no son otra cosa los reinos, sino grandes compañías de ladrones”.

Un abrazo a todos

¿Por qué ETA necesita la independencia del pais vasco?

ETA siempre ha dejado claro cual es su objetivo: La independencia del pais vasco y su conformación como un Estado socialista. Han asesinado, y seguirán haciéndolo por ello hasta la victoria.

Con la actual negociación que el PSE (Patxi) lleva a cabo con Batasuna (Arnaldo) se ponen de manifiesto varias cosas:

  1. ETA no es monolítica. Por un lado está la parte “política” y por otra la militar.
  2. La parte política está sobre todo preocupada de poder entrar en el club de los oligarcas, con los privilegios, subvenciones, etc que ello significa. Son los acomodados del régimen.
  3. La parte militar no está dispuesta a renunciar a sus exigencias, ni siquiera consiguiendo la parte del pastel de la oligarquía que les correspondería por su parte en HB.

Y yo me pregunto, ¿por qué?

Para responder hace falta saber quién es ETA, y esta pregunta se puede responder desde muchos ejes. El verdaderamente importante no es el histórico, ni el militar, ni el ideológico. El definitivamente trascendente es el dominio político. ¿Quién es ETA desde la perspectiva política?

En una democracia, el poder político de un grupo terrorista es nulo. Su ámbito es el militar. Los ejercitos tienen su campo de aplicación en la guerra y en lo militar (ellos sí consideran estar en guerra con el invasor español). Teniendo en cuenta que ETA no es más que eso, el ejercito vasco de liberación, no se entiende que tenga cancha (que se la hayan dado) en la política española.

En la actualidad, el ejercito etarra está proscrito, clandestino, porque sobre el territorio vasco, impera el brazo de la ley española bajo la protección de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y el ejercito español. Este es el motivo de que los etarras sientan que su territorio está invadido.

Y entonces se entiende que sólo pueda valerles la independencia. Ellos serán el ejercito vasco, los servicios secretos, la policía … de un estado socialista. Bajo estos designios, ¿cómo siquiera se me ocurriría proponer, como hacía un buen amigo mío la otra noche, que si el pueblo vasco así lo decidía, que así fuera? ¿Cómo es posible que el presidente del gobierno de España haya entregado su palabra como garantía de que así será? ¿en que mier-da de sistema vivimos? ¿cómo se puede ser tan cobarde, que no habla a título personal, que se supone que es el máximo representante de todos los españoles?

Todo tiene su explicación. Todas mis suposiciones partían de la base de un sistema democrático, en el que los gobernantes son representantes de los ciudadanos. En tales circunstancias los grupos armados no tienen ni voz ni voto político. Pero no es así. En la España actual, los terroristas tienen voz, y lo que es peor, tienen voto, y un voto de calidad. ¿Por qué? porque no tienen enfrente al pueblo español representado por sus dirigentes, sino que enfrente sólo está el lider de un grupo de poder oligarquico, que no representa al pueblo. Al pueblo no se le puede amedrentar tan fácil, y a un representante valeroso de éste, menos aun si se sabe con la fuerza del apoyo popular. ETA tiene voto político en España, a esto hemos llegado. Y lo tiene, porque el poder no parte de los ciudadanos, sino que fue heredado del poder franquista. Esta herencia ha sido la razón de fondo a la que aluden los etarras (ocupación) para continuar con su “lucha armada”, que yo diría fanática y cobarde.

Si en la transición se hubiera establecido un regimen democrático, las motivaciones ideológicas de los etarras hubieran podido ser expresadas con libertad política, esta que a todos nos falta, para tener voz y voto en España, y no solo megáfono, cacerola y urna, todos igual de inútiles instrumentos contra la oligarquía. Como ya dije antes aunque de otra manera, las armas han tenido más voz que tu y que yo.

Si quieres paz, empieza por hacerte oir con tus armas. Abstención.

un abrazo a todos

Democracia, no utopía.

La utopía es un ideal definido en abstracto inalcanzable en lo real.
Así por ejemplo: desde el motor más rudimentario hasta los más ultramodernos, necesitan de una fuente de energía para funcionar. Se puede mejorar la eficiencia del ciclo pero siempre se necesitará de una fuente externa para mantener el movimiento.

Sin embargo, existe el ideal de móvil perpetuo cual molino que es movido por el mismo agua que eleva para que le impulse. O como un generador eléctrico que se moviera a partir de la energía que él mismo proporcionaría. Cualquiera de esos dos ejemplos, se dan en el ideal, pero en la realidad están parados.

Análogamente se piensa que la democracia es un ideal, de lo que en España tenemos una realización terrenal, por tanto imperfecta, y entonces mejorable simplemente mediante ¡más democracia!. Y mientras se añade más y más democracia se sabe que siempre será perfeccionable.

La democracia pura sin embargo es un sistema real que nada tiene que ver con el sistema de oligarquía de partidos actualmente en España. Teniendo en mente el ideal de democracia, si trazáramos dos rectas que a lo largo del tiempo representaran la democracia ideal y el sistema real a comparar, la recta que representa nuestro sistema de oligarquía de partidos y esta recta imaginaria que conduce a la democracia ideal, veríamos que son efectivamente paralelas, nunca se cruzan en un punto, porque ámbos sistemas son excluyentes en definición: si hay oligarquía, no puede haber democracia, y si hay democracia, no puede haber oligarquía (porque son regimenes que definen relaciones entre los poderes que son distintas).

Por contra, la democracia pura, como sistema real, representado sobre este plano imaginario en el que coexisten las rectas de la democracia ideal y el sistema de oligarquía de partidos, es un punto sobre la recta de la democracia ideal.

¿Pero cómo puede entonces la democracia pura ser un sistema real y sin embargo llevar a la democracia ideal, si ésta es una utopía? Me reafirmo, la democracia ideal no es realizable por ser ideal, pero hay que hacer una matización fundamental:

La recta del sistema de oligarquía nunca podría alcanzar el último punto en el horizonte a la democracia ideal porque las dos rectas son paralelas. Sin embargo la razón de que la democracia ideal nunca podrá ser alcanzada por la senda que toma la democracia pura, no es por no ser convergentes, sino por estar infinítamente alejada, es que lleva a una utopía en el tiempo (la democracia pura por ser real no es perfecta).

Pero entonces, ¿Cómo dar el salto de la recta de la oligarquía a la recta de la democracia pura, un punto de la recta de la democracia ideal? Pues aquí me gustaría escuchar argumentos que me pudieran convencer de que basta una reforma (continuidad) del sistema oligárquico para deslizarse hacia la recta de la democracia, pero tendrían que ser argumentos que demostraran que el espacio entre las rectas fuera continuo (valga la analogía). ¿Qué parámetros hacen que esas rectas sean paralelas y no la misma? pues uno por ejemplo sería el sentido de la legitimidad de los poderes. Mientras que la legitimidad en la oligarquía viene de arriba hacia abajo (más concretamente en España parte de Franco, pasa a S.M. Juan Carlos y de ahi para abajo), en la democracia pura, esta legitimidad parte de los ciudadanos, que en virtud de su libertad de acción individual, obtienen su libertad política colectiva (de abajo hacia arriba).

Esa discontinuidad en el sentido de la legitimidad, hace que la reforma no sea una vía real de llegar a la democracia pura. Cualquiera que defienda la reforma como medio de llegar a la democracia pura, estará planteando un camino a la utopía, en el que la línea de la oligarquía se abrazará sin tocar en una espiral sin fin la recta de la democracia. ¿o cómo si no se puede reformar el sentido de la legitimidad de los poderes sin anular la legitimidad anterior y sustituirla por la nueva, lo cual supone la ruptura?

La democracia es un sistema real, sólo tenemos que darnos cuenta para saber dar el salto.

Un abrazo a todos

Libertades públicas no son libertad política

Con la transición se otorgaron un buen puñado de libertades públicas, pero se dejaba atado y bien atado el poder político, en manos de los partidos, legitimados por el rey. Las libertades públicas responden a las libertades naturales o instintivas de los individuos, son libertades individuales.

Estas libertades públicas, tienen que ver con el derecho de cada individuo a decidir sobre sus propios asuntos. La libertad política que ahora no tenemos es la que análogamente establecería la igualdad universal en el derecho de todos a decidir sobre los asuntos de todos. La analogía entre la igualdad en lo íntimo y la igualdad en lo público y colectivo pone de manifiesto que son cosas diferentes. Sin embargo hoy seguimos sin poder participar en “asuntos de Estado”.

El derecho de participación en la política no tiene nada de natural. La democracia participativa en la que cada individuo directamente participe en las decisiones de los poderes instituídos es un engaño ideológico y utópico, o sea, no realizable salvo en cuestiones concretas sometidas a referendum vinculante.

Y es el referendum el que pone de manifiesto la diferencia entre la decisión propia de cada individuo y la participación en la decisión colectiva. Los votantes no tenemos el derecho de someter un asunto a referendum (ver caso de la guerra de Irak, de la negociación con ETA, del estatut, etc). Sólo podremos cuando se nos otorgue la posibilidad, decir sí o no en cuestiones que ya otros han decidido por nosotros.

¿Pero no tenemos verdaderamente el derecho a tomar parte en las decisiones que afectan a todos?

¿Cómo nos han dado gato por liebre de manera tan natural que a nadie le choque el invento?

Y mientras tanto seguiremos pensando que la democracia se demuestra con las libertades públicas, sin darnos cuenta de que la ausencia de democracia será la tónica mientras no ejerzamos nuestra libertad política para decidir sobre nuestros asuntos colectivos.

Reclamemos nuestra libertad política mostrando nuestra prueba de poder, esto es, mostrandonos frente al poder y no con él.

El primer paso debe ser la abstención activa.


Prueba de Poder

Se acercan las votaciones para ganar las alcaldías, y estamos asistiendo en público como la ausencia de democracia interna de los partidos, obligada por la Constitución, se pone de manifiesto, por ejemplo en la candidatura de Madrid. Y hago notar que no menciono por parte de qué partido. ¿Eligen los ciudadanos a sus candidatos a ser sus gobernantes? ¿eligen siquiera a estos candidatos los afiliados al partido? ¿Quién elige a los candidatos?

Por el PSOE ni se quién es, pero es notorio que lo eligirá … Zapatero. Por el PP lo elige Rajoy, y el candidato lo conocemos. ¿Votareis las siglas de vuestros futuros alcaldes y concejales?

¿No sería mejor si cada barrio, con sus asociaciones de vecinos, por distritos, eligieran a sus candidatos, que verdaderamente les representen como concejales? ¿y si despues de haber repartido el poder por los barrios, elegimos otra vez desde los barrios a los posibles candidatos a alcalde?

Los concejales, cuidarían cada uno de los intereses ciertos de sus electores de su barrio, estarían obligados a un mandato responsable. de entre éstos, el alcalde elegirá a sus concejales de urbanismo, cultura, etc. Si alguno de ellos descarriara su camino sus electores de barrio/distrito podrían recusarlo y deponerlo para elegir esta vez sí a su representante. Esto es posible si la libertad política de los ciudadanos que eligen a su representante como colectivo es de la misma naturaleza (que lo es) que la libertad de los que lo deponen.

Los elegidos, podrán decir entonces con toda razón que representan a sus electores. Las órdenes municipales del Alcalde, serían votadas en pleno municipal, en donde cada concejal no debe subyugarse al mandato imperativo, como sucede ahora. Habremos terminado con lo más bruto de la corrupción, y por fín tendremos unos gobernantes por y para el pueblo.

Lo mejor del sistema, es que combinado con la separación e independencia de poderes, es escalable a nivel estatal, entonces tendremos una democracia pura.

Y entonces ¿qué hacemos con Gallardón? Abstención.

¿Por qué? porque aunque el coste es alto, la alcaldía de Madrid, el pueblo mostrará sus credenciales. Venimos a mostrarnos, nosotros elegiremos a nuestros mandamases, y nuestro “no voto” será nuestra Prueba de Poder.

Un abrazo a todos


Desde el pais de las maravillas

Te explicaré por qué estás aquí. Estás aquí porque sabes algo, aunque no lo puedes explicar, pero lo percibes, ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo, no sabes lo que es pero ahí está, como una astilla clavada en tu mente, y te está enloqueciendo. ¿sabes de lo que te estoy hablando? Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad.

¿Qué verdad?

Que eres un esclavo. Igual que los demás naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes saborear, oler o tocar, una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es, has de verla con tus propios ojos.

Esta es tu última oportunidad. Después ya no podrás echarte atrás.

Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. Despertarás en tu cama y creeras lo que quieras creer.

Si tomas la roja te quedarás en el pais de las maravillas … y yo te enseñaré hasta donde llega la madriguera de conejo.

Recuerda. … Lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más.

¿Vamos hacia el mundo de Oz?

A los que ya hemos tomado la pastilla roja, os diré que la verdad es cruda, aunque eso ya lo sabemos. Muchos sois escépticos, es una actitud. Otros sois demasiado optimistas, y pensais que el engaño se va a terminar porque es insostenible por quienes lo impusieron. Abogais por deformar la mentira para que vuelva a parecer verdad. No os volvais a engañar.

Yo soy de la opinión de que no valen medias tintas. Hace ya casi treinta años que se urdió la mentira. Todos los que podían pasar han pasado, y no han hecho nada. ¿Os gustaría haber elegido la pastilla azul? … Me temo que no hay vuelta atrás. No nos vamos a rendir hasta acabar con el engaño. Lucharemos sin desfallecer. El mundo es nuestro, y nos tienen miedo, por eso nos quisieron mantener en la gran mentira.

un abrazo