La ideología del método científico

La autoridad con que la ciencia presenta sus resultados se debe a su trayectoria de descubrimientos a priori increíbles que han modelado la sociedad moderna. La confianza que el hombre común pone en resultados científicos se debe a que las consecuencias aplicables de los increíbles descubrimientos no necesitan de la comprensión racional de éstos: podemos hablar perfectamente por el teléfono móvil sin tener siquiera noción de la existencia del campo electromagnético. La ciencia funciona. ¿Se debe el éxito de la ciencia únicamente al método científico?

Para que una teoría científica sea aceptada ha de ser expuesta a crítica. La teoría ha de ser publicada en medios especializados, presentada en congresos científicos donde otros científicos podrán intentar demostrar su falsedad o aprovechar sus resultados para comenzar otros experimentos que permitan descubrir nuevas teorías. El hecho es que existe un foro público abierto en el que cualquiera puede, si entra en detalle, y se basa utilizando la razón de la lógica en resultados previamente publicados presentar nuevas teorías. Y no son pocos los ejemplos que históricamente se conocen de teorías que fueron tomadas con escepticismo llevado a veces al ridículo, y que no solo resultaron ser ciertas, sino que revolucionaron por ello la manera de ver el mundo. El conocimiento científico es perdurable e independiente de interpretaciones, objetivo. Por eso la razón científica es esgrimida tan a menudo como argumento de autoridad.

Entonces, el debate científico permite que la diversidad de hipótesis científicas que dan explicación al mismo fenómeno puedan ser contrastadas y criticadas de forma pública y abierta, dando legitimidad al resultado correcto. ¿Cuál es la legitimidad de las leyes que regulan nuestra sociedad si no han sido debatidas por los diputados en el parlamento de manera independiente y leal a los intereses de los electores, sino que éstos siguen a rajatabla el mandato imperativo de las jefaturas de sus partidos?. ¿Cuándo se ha empleado el debate con transparencia en vez del habitual trapicheo de despacho a puerta cerrada? ¿Por qué existe la razón de Estado si no para proteger el engaño del consenso? ¿Dónde está la democracia? ¿Alguien sabe siquiera lo que es la democracia de entre los que están dedicados a ejercitarla?

Si por algo se distingue el ser humano como especie es por su capacidad de adaptación al medio, que no se debe a la adaptación genética, sino a la adaptación cultural, esto es, al aprendizaje del medio y a la transferencia de ese conocimiento adquirido de generación en generación. No pocas veces ha sido el ingenio de un único individuo particular dentro de la sociedad, entendida como grupo que comparte la misma cultura, el que ha provocado grandes revoluciones tecnológicas. Este tipo de conocimiento del medio es reproducible de manera sencilla mediante el lenguaje, ya que lenguaje y conocimiento van de la mano en su nacimiento y desarrollo. Sin embargo, hay valores abstractos, que no son reproducibles, que han de ser experimentados por el individuo para tener noción de ellos, la moral y la libertad. La moral no puede transmitirse porque se forma con la experiencia del individuo, ha de experimentarse para adquirirse. Una generación que por ella misma no experimente la libertad, es una generación perdida en el progreso de la moral y de continuismo de lo establecido.

En la búsqueda de la libertad, el conocimiento científico nos acerca a ella, en el sentido de que amplía el propio concepto que se tiene de libertad. Análogamente, la experiencia de la libertad política, va a ser el acicate que a la sociedad civil le falta para retornar el mando de la acción de gobierno y empezar a tomar medidas basadas en la razón para el bien de todos. Individuos libres en una sociedad capaz de llevar las ideas creativas y razonables al ejercicio diario del gobierno harán de España el ejemplo a seguir como sociedad libre en el mundo entero. Porque la creatividad es la fuente de la productividad, porque el gobierno creativo solucionará cualquier conflicto social con inteligencia, porque los recursos naturales serán aprovechados racionalmente sin sobreexplotación, porque tal cantidad de problemas causados directamente por el actual régimen de poder quedaría solucionado, no podemos esperar más, cada día es importante.

Sin embargo, el drama histórico de la libertad, en el asunto de cómo organizar la sociedad de manera que los gobernantes representen a los gobernados, para que todos los individuos participen en las decisiones que afectan a todos como colectivo, aunque tiene solución en la democracia en el sentido que ésta abre las puertas a una libertad aun no conocida en lo común, pues no conocemos los artilugios que el ingenio individual permitirá elevar a lo cotidiano en el ejercicio del poder. De igual manera que la ciencia, la democracia, permitirá el desarrollo de una nueva sociedad moderna cuyas instituciones funcionen basadas en la lealtad.

Ahora nos tienen divagando acerca de si el tirano Pinochet lo es más o menos que Castro, a la mitad de España de una postura y a la otra de la opuesta, y con el mismo criterio si la historia ha de ocultar unas cosas u otras, el criterio de la derecha y la izquierda. Y a los que se creen liberados de la política, la telebasura les mata el alma. Es un drama que quien no siéndolo, se cree libre, porque no sólo prueba que tiene un concepto equivocado de la libertad sino que asegura que jamás será libre. Lo primero ha de ser liberarse de la mentira de la izquierda y la derecha, y empezar a pensar en términos de clase política, la oligarquía y el resto, nosotros, los ciudadanos. En el momento que seamos conscientes de esta confusión, deshaciéndola, podremos ejercer masivamente nuestro derecho de abstención para reclamar el pueblo presente la formación de unas cortes constituyentes de nuestra Democracia. Tenemos que dejar de ser de derechas o izquierdas, y aglutinar el común despojado de tal ideología en un movimiento ciudadano, porque es la solución a los problemas de unidad nacional, de terrorismo, de la corrupción, de la productividad, el fin de la desesperanza.

La actual deriva de éste gobierno está precipitando una situación que mediante razonamiento lógico deductivo es previsible, lo cual no ha de ser interpretado como que el actual gobierno es la causa de la situación. La situación tenía que llegar antes o después por el lógico discurrir del régimen monárquico que es de los partidos. Es cierto que con gobernantes armados de buena fe y sincero deber ante los electores, situaciones como la que vivimos no tendrían por qué producirse, sin embargo, un sistema en el que los tres poderes fueran elegidos de manera directa y por sistema mayoritario en elecciones separadas, aseguraría su independencia mediante la igual legitimidad que los erige en poderes y sería representativo, cada elector tiene su representante.

De un plumazo acabamos con la corrupción institucionalizada, con la clase política, con la oligarquía de poder, con la política para la banca y las grandes fortunas, con la financiación estatal de los partidos, con la televisión pública de partido, con el declive de la educación, con las semanas de 50 horas laborables, con la especulación inmobiliaria galopante, con la absurda lacra de los accidentes de tráfico normalizados, con la demagogia en las medidas de gobierno, con la mentira institucionalizada, con la degradación de los valores y el todo vale, con la telebasura, con administraciones que no están al servicio del ciudadano, con la ausencia de control del poder, con el caciquismo feudal autonómico, … cojo aire, me estoy indignando. Mejor continuamos mañana.

Un abrazo

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Publicado en democracia. 6 Comments »

6 comentarios to “La ideología del método científico”

  1. Yampeku Says:

    Me ha gustado mucho el artículo.
    Lo peor de todo es que realmente estamos jodidos, pues ninguno de los poderes quiere perder su situación actual.

  2. karlitox Says:

    Comentario de Ppitogrillo:

    Primeramente, hay que tener en cuente que, si algo tiene el conocimiento científico es que no es perdurable, además, gracias a esta “inestabilidad” es como su superan las teorías y se llega a cocimientos superiores, o cualitativamente mejores.
    No acabo de entender muy bien, qué tiene que ver el conocimiento científico y la democracia, ¿alguien alguna vez ha afirmado que el sistema de democracias occidentales actuales es consecuencia directa de un conocimiento científico? , ¿alguien se ha atrevido?
    Segundo, tampoco creo que hoy, nadie dude en equiparar dictaduras como la de Castro Pinochet o Franco, pienso que detrás de los poderes autoritarios y dictatoriales, no hay ideologías, sólo asesinos.
    Tercero, es evidente que la situación de falta de libertades no es consecuencia de este gobierno, sino de todos desde el primero que hubo en el proceso de amnesia nacional, perdón, transición, que no han querido desmontar estructuras fascista que hoy padecemos y sufrimos, siendo éstas, las causantes en gran medida, de los problemas más acuciantes de falta de democracia en este País hoy padecemos.
    Finalmente, recordar, en qué forma, estas estructuras están imbricas en los aparatos de poder, y lo lentamente , que en la sociedades evolucionan.
    Por cierto, no desprecies la condición humana, que es, aquello que tira al traste con las ideas más brillantes de la humanidad. La codicia, envidia, avaricia, que aparte de pecados capitales, son en gran medida, condiciones de ese ser racional que llamamos hombre, y que desgraciadamente, hacen gala de forma desmedida todas aquellas personas en las que se delega cualquier responsabilidad. Se trata de una flor larvada en los humanos que florece cuando se adquieren responsabilidades ajenas.
    Salu2

  3. karlitox Says:

    Respuesta a Ppitogrillo:

    Aclaración: La relación entre democracia y método científico a la que me refiero, es la analogía entre el método de discusión científica, abierto y razonado y el modo de hacer política en democracia, donde las leyes son sometidas a debate público razonado en el parlamento, no como ahora que no se debate, sólo se hace un paripé y se vota no en conciencia sino a la orden de la jefatura de partido.

    Afirmar que el sistema de democracias occidentales (eres tú el que las denomina así, pero ya sabes que para mí no son democracias, ninguna) esté basado en el conocimiento científico sería una falacia, pero es cierto que para que la revolución francesa derrumbara el mito de que la corona estaba legitimada por dios, hubieron de darse las condiciones de “ilustración científica” necesarias, en cuanto a legitimidad moral de la razón científica para terminar con la supremacía divina.

    Respecto a tu segundo comentario, estás equivocado, no tienes más que escuchar lo que dicen al respecto los llamazares, Carod, etc por la izquierda sociológica (lo que los peperos llaman progresía) para comprobarlo: Pinochet kk, Castro hasta la victoria, siempre.

    Y por último, respecto a lo de no despreciar la condición humana (avaricia, envidia, etc), por supuesto, por eso hay que avanzar hacia un estado con instituciones inteligentemente instauradas (presidencialismo, independencia de poderes establecido en la constitución mediante elecciones separadas, etc) que impidan que la natural deriva de la condición humana hacia el pecado pueda ejercerse en ellas. Si los ciudadanos contáramos con mecanismos de control del poder como la capacidad de deponer a diputados o gobiernos desleales, y las mismas instituciones pudieran controlarse las unas a las otras (que el ejecutivo pueda disolver el parlamento convocando automáticamente elecciones a AMBOS poderes, y el recíproco, que sea el parlamento el que pueda cesar a un presidente desleal o corrupto convocando igualmente elecciones separadas a los dos poderes).

    un abrazo

  4. Beatriz Says:

    Carlos, primero hay que decirte que cada vez escribes mejor, y eso que siempre lo has hecho bien. A todo el comentario, me refiero. Interesante y emocionante la exposición que haces en la primera parte y la analogía entre la elaboración de las leyes y la formulación de la teoría científica (que no de la ley científica, según creo, aunque no domino mucho el asunto; las teorías científicas están permanentemente sometidas a revisión, pero no en cambio la ley científica, que ya establece relaciones inmutables; ¿no sería así? la ley de la gravedad pero la teoría de la evolución).

    Pero, como en otras ocasiones, no sé a qué sistema te refieres cuando hablas de deomocracia pura, pues ni siquiera haces un croquis de cómo funcionaría su sistema constitucional. Estoy de acuerdo en las reformas que propones, que en realidad no describes sino negativamente, por contraposición al sistema actual de partidos y al electoral (ambos relacionados o lo mismo, a través de las listas cerradas), así como a la deficitaria –ahora ya ausente más bien- independencia de los poderes.

    Tampoco creo que una reforma política, por más que supusiera ventilar la casa y llevarse por delante instituciones caducas (y que conste que aún creo que la monarquía no debería serlo necesariamente, si bien estoy convencida de que la nuestra ya sí lo es, si es que no lo ha sido siempre), así como establecer los más precisos y garantistas sistemas de control político, fuera a transformar la condición de los ciudadanos (en realidad debería hablar de habitantes con naturaleza de nacionales, divisibles a su vez en ciudadanos y semiciudadanos). Ya sé que esto es muy feo, pero a veces dan ganas de restablecer el sufragio censitario. Aunque no basado en criterios de renta, sino en capacidad de mostrarse independiente ante la influencia de los medios y de lo políticamente correcto. Como es imposible y nadie es quién para determinar tal cosa, pues prescindimos de ello para siempre. Además, suena demasiado a utopía de izquierdas, las que saben siempre lo que nos conviene al hombre.

    Y así, posiblemente olvidando algunas otras cosas que también me habría gustado comentar, llego a lo que me propones en el correo donde me enlazaste tu comentario de hoy. O sea, acerca de la permanencia de los conceptos de derecha e izquierda. Creo que el sistema de democracia liberal es, sencillamente, una creación de la derecha. Así, en general. La previsión de mecanismos de control y de equilibrio proviene de un concepto de derechas, de desconfianza. Por eso soy de derechas, aunque me he dado cuenta tarde, hace unos años. En realidad, siempre he visto las cosas aproximadamente de la misma manera, pero yo creía (también me habían convencido de eso desde el instituto y hasta desde el colegio), que esa perspectiva estaba en el centro izquierda, la socialdemocracia, la igualdad material y no sólo formal, y esas paparruchas que le colaban hasta a Franco, ese otro maricomplejines, hasta en los años 76 o 77, cuando yo estaba en Octavo.

    En cambio, confiar en que la naturaleza humana es fundamentalmente buena (y por eso, básicamente, hay que dar infinitas oportunidades a los criminales), es de izquierdas. Después resulta que a base de tanto confiar en la naturaleza dichosa no trae más que comités de cosas, pedantería a go-go, y depuraciones. Ahora también trae estilo de vida, lujo y autocomplacencia, además de beneficios al negocio de la restauración, la moda, etc, siempre que sepan ofrecer una carita progre y pluricultural. Por otro lado, la derecha también ha perdido los papeles, apuntándose a eso mismo para no parecer derecha. Se ha creido que el Estado de Derecho consiste en la debilidad frente al mal, frente a los enemigos de la nación y de la libertad. Y, encima, también gasta un pastón en conciertos y memeces. Por cierto, en las panfletadas nos ponen cara de asco muchos matrimonios mayores y con apariencia más que próspera, que seguro que son de derechas, pero quienes seguramente se les caen los anillos si bajan un poco la nariz. Y, en cierta ocasión, nos acercamos a una iglesia del Opus, donde una familia guapísima como de TELVA iba a celebrar un bautizo. La iglesia era preciosa, pero aquella gente no parecía querer saber nada de nosotros.

    Perdona, que me disperso. Aunque después de haberlo escrito, no lo voy a borrar, ¿no crees?

    Pues bien, la gente seguirá prefiriendo todo lo que le dan cualquiera de las dos antes que disponer de auténtica libertad política. Y me apuesto lo que quieras a que le fastidiaría tener que tomar continuamente decisiones. Les basta con que les muestren un espejo donde se reconozcan suficientemente antimilitaristas (porque son hombres de paz), antiamericanos (porque los muy idiotas se ven a sí mismos como cultos europeos), y ecologistas.

    Me doy cuenta de que tengo unas manias y siempre estoy dale que te pego con ellas. Bueno, es que sólo así puedo señalar los peros que veo. Espero que así reconozcas sincero el primer arrebato de felicitación.

    Un besito

    Junio

  5. karlitox Says:

    Comentario de Ppitogrillo:

    Bueno, amigo, entiendo que intentas rebatir mi argumento de las dictaduras, comparando mi forma de verlas con la de unas personas, a las que tú, otorgas la capacidad de liderazgo de pensamiento de todos los demás. (nada más lejos de la realidad). Creo, sinceramente que no es así. Además tú lo sabes. Reclamo pues, también para mí, la libertad de pensar, y digo pensar como la capacidad autónoma de hacerlo, no creo en religiones ni en dogmas, y mucho menos en políticos. Ponerlos de ejemplo para no afrontar una realidad, no me parece suficiente para rebatir mi argumentación.

    El hecho de llamarlas democracias occidentales, es para evidenciar lo que son, no para catalogarlas como tales sistemas democráticos. Es más bien, para referirme a ellas en términos de ausencia de democracia. No se si sabrás, que el término democracia admite pocos “apellidos” porque sino deja de serlo; una democracia , claro.

  6. Beatriz Says:

    ¿Para cuándo otro comentario introductorio, Karlox?

    Espero que el trabajo no te esté agobiando tanto. Salvo que disfrutes con él, claro. Eso es bueno.

    Tal vez entres, de todos modos, por la curiosidad de que hay una sexta respuesta. No la hay, no. Es por si no entras en estos días por la lista, de tan ocupado. Y también por las demás personas que escriben aquí. A todos, os deseo Feliz Navidad. Que se sepa la Verdad, se limpie la porquería y se comience el inicio de la reforma (no la pongo con mayúscula porque eso tendrá mucha tela, y de momento poca materia, es sólo una necesidad imperiosa, sobre la que incluso no sabemos quién habrá de iniciarla y llevarla a cabo.

    Un beso


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