Esto no es democracia

Los tres requisitos formales que constituyen una democracia son el representativo, el electivo y el divisorio. En el actual Estado de partidos, sólo una gran mentira puede sujetar su fachada democrática.

1 – La representatividad se sostiene sobre la voluntad general en las listas de partido. Deja de ser representativa para ser directa: La elección de diputados es sustituida por la ratificación plebiscitaria (en las listas). La voluntad real del pueblo queda relegada al último plano y es la voluntad del partido o coalición en el poder la que es identificada como voluntad popular. Cada vez que un político se apoya “en los millones de votos que tiene detrás” para afirmar o justificar su voluntad, está identificando su voluntad con la de los votantes de su lista de partido (por muy variada que pueda ser la voluntad de millones de votantes, al final sólo la voluntad del partido predomina). Así si el presidente dice que lo bueno para España es “dar a los vascos la oportunidad de que decidan por si solos su futuro”, automáticamente los “millones de votantes” tienen esa misma convicción.

2 – La elección sustituye su original sentido de elegir a quien nos ha de mandar por la identidad entre partido gobernante y los gobernados. Todos los votantes de un partido en el gobierno se sienten gobernados por si mismos porque es su opción en las urnas la que gobierna (uno de los nuestros). Se consigue una total identificación entre gobernados y gobernantes, sean quienes sean los gobernantes si son “de nuestra lista”, luego los votantes no eligen a sus gobernantes, los eligen los partidos.

3 – La división de poderes se otorga a la división social de partidos mediante la proporcionalidad extendida a los órganos de mando de los jueces, de los consejos de administración de las empresas públicas, etc. Entonces hay división de poderes en el Estado sencillamente porque hay división de partidos instalados en el Estado, unos en el gobierno y otros en la oposición. En un sistema que ha de ser absolutista para que funcione (mayorías absolutas de un partido, o pactadas en coalición formal o de facto), la proporcionalidad extendida solo extiende absolutismo. Todos los poderes colapsan en uno.

Si no elegimos a nuestros representantes, no hacemos independientes los poderes (mediante elecciones sseparadas para cada uno de ellos) y delegamos todo en la democracia interna en los partidos (cosa imposible), estamos abocados al absolutismo. Éste era evidente con el franquismo de partido único y duró 40 años. La actual oligarquía enmascarada lleva ya otros 30 y parece querer seguir enmascarada, pero esto no es democracia.

un abrazo

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