Blog Action Day: Ecología

Han pasado más de veinte años desde que correteaba feliz por los prados y bosques de mi Vizcaya natal. Ya por entonces era yo un chaval preocupado por lo que entonces se ponía de moda, el medio ambiente, la ecología. Habíamos montado un grupo de ecología, “Ingurune”, que viene a querer decir entorno, medio ambiente en definitiva. Hacíamos campañas de anidamiento de insectívoras colocando cajas nido que nos proporcionaba Icona. Pasábamos a revisarlas periódicamente a lo largo de la primavera y llevábamos un registro de cuántas habían anidado, cuántos huevos, cuántos polluelos.

Es el ejemplo perfecto de buenas intenciones, de querer paliar los síntomas sin entender ni afrontar el verdadero problema. El problema no es que haya menos pájaros. El problema es que hay menos de todo porque hay cada vez menos hábitat salvaje. Y eso escapa a la acción de una persona, es un modelo que se replica a escala mundial, no es un fenómeno local.

Y ese modelo, ese patrón por el que está cortado el mundo de iguales medidas en todas partes, es el modelo económico. Tenemos un modelo económico que se basa, se fundamenta en la hipótesis del crecimiento perpetuo. Y sabemos que eso es un imposible a priori, puesto que el crecimiento solo se consigue a base de recursos, humanos y materiales, que no son infinitos.

¿Cómo está pasando? Pues no hay más que mirar un poco desde arriba en google maps, mirar la amazonia, mirar el sur de China … y entender ciertamente, no de oidas, lo que hay detrás del WTO (World Trade Organization, Organización Mundial de Comercio), FMI (Fondo Monetario Internacional), Banco Mundial, …, ver cuál es la deuda externa, qué países y bajo qué gobiernos adquirieron esa deuda. Vean el caso de Venezuela, país que ha liquidado su deuda. Claro, pensaran muchos, Venezuela es un país rico, con petroleo, no hay más que organizarse bien, ¿no?. Elemental querido Watson. ¿Y qué impide que no se pueda alcanzar esa mínima organización nacional en Jamaica, Argentina, Brasil, Bolivia, Perú, media África, ¡MEDIO MUNDO!? A veces la pregunta en sí misma es obscena.

¿Qué me decís de las semillas genéticamente programadas para no germinar en la segunda generación? Por un lado dicen que es por seguridad, para que no pueda haber peligro de que se dispersen las semillas sin control. Por otro lado es un negocio fijo, que no seguro. Pero los que lo necesitan siguen sin tenerlo.

¿Qué me decís de los biocombustibles? Si no había pocas cosas obscenas en este mundo, una más. Gastar más energía en producir el combustible de la que proporciona el combustible producido … aquí hay gato encerrado, seguro, fijo. Y los que tenían dificultad porque el grano iba caro, ahora va como la gasolina, literalmente.

Y ya para quedarse en el sitio es la obscenidad mayor, el atentado contra la biodiversidad, patrimonio universal, millones de años de evolución natural han dado lugar a seres tan diversos, es tal la riqueza que se pierde cada vez que un árbol cae en el Amazonas a precio de tronco. Es tan obsceno que se esten perdiendo para siempre, no ya los seres, las especies enteras. Estirpes enteras desde el principio de los tiempos empujadas al olvido evolutivo, la muerte que todo lo iguala, si no fuera el espíritu humano la entropía se encargaría de todo.

Y ese espíritu entre el animal y el dios, puede sintonizarse en su propia humanidad colectiva que lo haga parecer y aparecer como un todo unido de lealtad vibrante de libertad. Pero no la libertad de las moléculas del aire a presión de un globo hinchado, que nada pueden hacer por cambiar la forma, el rumbo o la velocidad del globo. La libertad de una sociedad libre, que se otorga unas normas justas y verdaderas, que le permitan sin más sufrimiento que el vivir, cambiar el paradigma de desarrollo que nos lleva al desastre por el camino de la explotación de humanos por humanos y la sobre-explotación de todos los recursos naturales.

El MCRC reconoce en su declaración de ideales sin ideología: “La valoración de la ecología como ciencia de la que se deriva la preservación de los recursos humanos y naturales, en tanto que éstos son los componentes básicos de la riqueza de las Naciones“. Una economía basada en deuda y perpetuo crecimiento como la actual, es incompatible y opuesto al crecimiento sostenible, y no puede evitar el abuso sobre los recursos humanos ni la esquilmación de recursos naturales. Sólo la República Constitucional garantiza que la política trabaje en sintonía con este ideal de ecología y cambie el rumbo de la humanidad.

Pasen y echen un vistazo unos minutos: Suramérica

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