Campaña abstencionaria

Mosaic (foto: totti69totti)

La conciencia colectiva no existe porque no hay acciones colectivas sin una idea matriz que aglutine y armonice las acciones individuales. Hay colectivos activos, militantes activistas, ideólogos con seguidores, pero no hay una conciencia colectiva emergente por si sola, puesto que de ninguna idea realizable sale la idiotez uniforme de pensar que la sociedad elige quién ha de portar el mando del colectivo-rebaño. Las masas no eligen, sino que aceptan a sus amos. En las dictaduras y en las oligarquías. Algunos individuos que por la vivencia de lo natural se dan cuenta de la ficción representativa en el mando, creada por el sistema proporcional, y de la ficción separadora de poderes en el parlamento de los jefes de partidos, somos moral y políticamente incapaces de tomar parte en la ficción electoral de votar listas de partido.

El alto índice de participación en las pasadas generales demostraría que la abstención electoral no es instrumento válido en la lucha contra el sistema de la no representación, si, y solo si, hubiera habido en los medios informativos, y sobre todo en las televisiones, campañas y debates favorables a la abstención, distintos de la mera protesta abstencionista de ETA, por impedir el Estado las listas de HB, a la que se ha dado la misma publicidad, como a su atentado contra un ex – concejal socialista, que al debate entre los dos candidatos a la Presidencia del Gobierno, en unas elecciones que no son presidenciales.

Reconocemos hábitos colectivos de servidumbre al poder en cuanto los vemos, y sin embargo, no reconocemos en las propias acciones individuales ninguna repercusión colectiva. La consigna pacifista “¿y si hubiera una guerra y no fuéramos ninguno?” cobra sentido, lejos de la utopía antimilitarista o de la fraternidad internacional obrera de la propaganda de Lenin, si son ejércitos voluntarios de partido los que guerrean, y la impostura mediática el campo de batalla.

La servidumbre de votar listas sin elegir candidatos que nos representen, aprobar constituciones de la oligarquía política europea o el ingreso de la España pacifista en la organización militar OTAN, solo podrá evitarlo la democracia representativa con mandato imperativo. Y el impedimento más fuerte es la resistencia de la conciencia individual a asumir su responsabilidad en el acto colectivo. Es la masiva participación de los espectadores, la que permite formar los vistosos murales vivientes en los grandes estadios deportivos.

Artículo publicado en el Diario de la República Constitucional (nº 0.36)

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Primarias digitales


La segunda derrota electoral del PP, siendo Mariano Rajoy su presidente, ha tornado la correcta uniformidad en las opiniones durante la campaña oficial en la uniformidad de las políticamente correctas opiniones disidentes. Ahora todo son matices para justificar el abandono de todo contacto de la actualidad social, con la realidad de la actual situación postelectoral de la política española. Y aunque sin esa toma del pulso a las bases sociales no puede hablarse de sondeo para la elección del equipo dirigente, debe ser entendida con ironía analógica la afirmación de que estamos asistiendo a las primarias del partido popular, sin éstas haber sido convocadas y sin que ningún candidato haya presentado candidatura.

Este proceso en la España actual, ha dejado de tener su fuente en los congresos de los partidos, a los que ya van los candidatos seleccionados previamente, con los resultados de encuestas “ad hoc” y estudios sociológicos sobre permutaciones de caras y nombres en listas con número fijo. Estos estudios de campo, verdadero experimentos sociopáticos, consisten en lanzar desde los medios la falsa idea de que los partidos interpretan la voluntad colectiva y eso les orienta en la confección de listas y programas, cuando en realidad discriminan todo candidato que, sin ciega obediencia a la jerarquía del partido, pueda ser leal a la función pública de la representación política.

Es irrisorio que apenas hace dos meses Rajoy designó personalmente, o por delegación, los nombres y el orden de los candidatos que debían aparecer en las listas de diputados al Congreso, y que ahora diga que este no era su equipo. Ya entonces, el experimentado alcalde de Madrid pidió ser número dos por Madrid, pero no fue incluido en la lista, prefiriendo Rajoy al empresario Pizarro. Sin valorar ahora la posible reacción personal de Gallardón, el hecho es que las cifras de votos obtenidas en Madrid por el PP superan los obtenidos por el Alcalde en las municipales. Es probable que su inclusión en las listas del partido no habría alterado significativamente el resultado electoral. Lo cual indica que el sistema proporcional se basa en la votación a partidos y no a personas.

Por evidente que sea la selección de candidatos mediocres por los aparatos dirigentes de partido, para que no hagan sombra al jefe, en clara violación del artículo 6 de la Constitución que obliga a todos los partidos a observar las reglas de la democracia formal en su funcionamiento interno, nada es comparable a la sistemática y torpe discriminación que sufre la sociedad civil, por parte de la partitocracia, al no contar los españoles con la posibilidad de elegir diputados conforme a las reglas, vigentes en los países anglosajones y Francia, del sistema mayoritario que otorga la representación de cada distrito electoral a la candidatura uninominal que logra mayoria absoluta en la primera o la segunda vuelta.

Artículo publicado en el Diario de la República Constitucional

MANIFIESTO REFORMA ELECTORAL ¡YA!

Mis amigos de Cordobeses por la libertad han publicado un manifiesto pidiendo la reforma electoral. (Firmar el manifiesto aquí)

A.A.: “A las más altas instituciones del Estado”

Lo que tenemos:

Listas bloqueadas y cerradas confeccionadas por las élites de los partidos.
Los candidatos sólo responden ante quienes les colocan y no ante los ciudadanos.
Políticos profesionales vitalicios.
Injusto reparto de escaños que concede una desmesurada influencia a los partidos nacionalistas/ separatistas.
Abismal lejanía entre los políticos y los ciudadanos.
Total impunidad de los políticos ante los incumplimientos de las promesas o programas electorales.

Lo que pedimos:

Un cambio profundo en el sistema de representación que propicie una mayor libertad del individuo a la hora de elegir a sus representantes.
Que quien aspire a un cargo político demuestre una independencia económica previa, producto de su esfuerzo personal, que acredite su voluntad de anteponer el interés general al suyo personal.
Limitación de los mandatos: que nadie pueda estar más de 8 años ostentando un cargo político.
Mayor cercanía de los políticos a los ciudadanos para la mejor recepción de las demandas y necesidades de los individuos.
Exigencia de responsabilidad a los políticos por parte de sus electorales ante los incumplimientos de las promesas y programas electorales.

Lo que debiera ser una democracia se ha convertido en una partitocracia corrupta, que roba a los ciudadanos la soberanía que les corresponde, mantenida por una oligarquía política, institucional, financiera, empresarial y mediática, dejando fuera a la inmensa mayoría de ciudadanos, eliminando así su libertad. Y, si no hay libertad, no hay democracia.

Manifiesto de Córdoba, adhiérete.

Abstención activa

Destino de jornada abstencionaria (foto: kappazeta)

No voto porque sé que de las urnas de este sistema electoral proporcional de listas no salen representantes, sino delegados de partido. El resultado sólo sirve para calcular la cuota de poder asignada a cada partido en las instituciones y en las empresas estatales. Las cuotas no reproducen en el parlamento las ideologías en conflicto, solo determinan la relación de fuerzas en la lucha entre partidos por conquistar la máxima cuota de poder. Y la pluralidad de siglas sólo maquilla la ausencia de política.

Hay un treinta por ciento de españoles que, bien sea por inteligencia natural, o bien por el estudio de las instituciones políticas que dan forma al Estado, no votamos. Se nos atribuye desidia, insociabilidad, ignorancia, egoísmo o indiferencia, pero sabemos que no votamos en las urnas de lista de partido porque son un fraude. Y votar en ellas, actuar sin hacer nada. No votaremos mientras no tengamos la libertad de elegir, la capacidad de controlar, y la posibilidad de cancelar el mandato de los diputados del parlamento legislador y del Presidente de España que, por separado, salgan de las urnas.

Lo sabe muy bien la clase política que no necesita debates ni pactos pre-electorales para vocear la consigna unánime: “a votar, a votar”. El mensaje es firme: da igual a quien votes, incluso vota en blanco, pero ¡vota! El voto es, para el votante, el placebo de la participación, sin elección. Y para el candidato de lista la cuantía del aval ante el poder corruptor. No se corrompe quien quiere, sino quien puede. Reza un dicho en Sudamérica: “no me den, pónganme donde haya”. Las instituciones del Estado de Partidos formalizan la corrupción, porque son incapaces de evitarla con mecanismos de control que sólo la separación formal de poderes y la representatividad de las instituciones garantizan.

Yo no voto en las elecciones generales y ese día me voy a la playa, o al monte, o me quedo en casa con mis amigos, votados o no. El día de la comparsa electoral no actúo y mi conciencia permanece tranquila el resto del año. La dignidad del voto en urnas que no permiten elegir a los votantes, ni a los votados representarlos, está en la acción de la inacción. Nuestra abstención es “abstención activa” porque denuncia la falsedad del sistema de representación.

Artículo publicado en el Diario de la República Constitucional

SÍMBOLOS

Cuando en las urnas no se vota para elegir representantes, cuando en las urnas no se puede elegir si no es lo previamente seleccionado por los jefes de los partidos, el voto no es ya expresión de otra voluntad que la servidumbre. Como tal, símbolo de humillación democrática, el voto digno es el que no entra hoy en las urnas como denuncia del sistema electoral.

Por la convivencia, por la libertad

Un nutrido grupo de periodistas, afines al Partido Popular, ha firmado el manifiesto “POR LA CONVIVENCIA, POR LA LIBERTAD”. El texto del manifiesto está plagado de contradicciones, confusiones y errores de bulto por lo que creo de gran interés criticarlo:

“Los abajo firmantes nos sentimos comprometidos con los ideales de libertad y convivencia pacífica que hicieron posible la Transición, “

No fueron los ideales de libertad y convivencia los que dominaron el periodo de transición de la dictadura de uno a la de varios. La fuerza que hizo posible la aberración de hacer pasar por democracia lo que no lo es, fue y continua siendo, el consenso.

“y lo hacemos desde nuestra condición de ciudadanos,”

No hay ciudadanía si los habitantes gobernados no tienen la libertad de elegir, controlar y deponer a sus gobiernos, y si éstos además no son representativos de la sociedad. El consenso permitió incluir el régimen electoral proporcional en la Constitución (art. Nº ¿?) otorgando a los jefes de los partidos el monopolio en la selección de candidatos para las listas electorales, de las que siempre se colocan como números uno, asegurándose todos ellos, los jefes, su presencia PERMANENTE en el Estado.

“pero también desde la de testigos de excepción de las importantes transformaciones que nuestro país ha experimentado en su reciente historia.”

Los eufemismos sólo ocultan la realidad. Lo que se ha roto en los últimos cuatro años ha sido el consenso territorial nacido en la transición, habiendo otorgado el Presidente Rodríguez Zapatero a los gobernantes vascos el inexistente derecho de autodeterminación (derecho a decidir su futuro, al margen de España), y a los gobernantes catalanes el aberrante Estatuto de Nación catalana. Como si ni siquiera una generación de españoles al completo tuviera el derecho a decidir lo que es materia histórica de tantas y tantas generaciones, la Nación española.

“Por eso, cuando queda poco tiempo para que los españoles vuelvan a ser llamados a las urnas, nos sentimos obligados por ese compromiso para manifestar, desde la más absoluta independencia partidaria, las razones por las que consideramos la urgencia de un nuevo cambio político”

Si lo urgente es un nuevo cambio político, se deduce que lo inmediato ha sido un cambio político anterior. ¿A cuál se refiere? ¿Al cambio de Felipe del 82? ¿Al cambio de Aznar en el 96? ¿Al de Zapatero? ¿Se refiere en definitiva a un cambio en el gobierno, a la alternancia? ¿Por qué no se acuerdan de que Aznar llegó al poder en el 96 con la promesa de reforma del poder judicial y de entregar los papeles secretos del CSID que permitirían procesar a González por los GAL, y que no cumplió ninguna?

“que devuelva a nuestro país el sentido común, la cordura y la serenidad necesarios para recuperar los consensos de la Transición y el espíritu cívico que la hicieron posible. “

Nuestro país, España, como a cualquier país, no pueden atribuírsele cualidades que son exclusivas de las personas individuales: el sentido común, la cordura o la serenidad. Y si se pretende que estas cualidades se han perdido en los españoles, se falta a la verdad; esto no tiene nada que ver con el sentido común, tiene que ver con el juego de poder establecido, en la transición, con el café para todos de las autonomías, cesión absurda que no reflejaba la realidad social, puesto que no había entonces ningún nacionalismo gallego, andaluz, valenciano o aragonés, todos creados por el sistema autonómico. No se puede intentar echar atrás 30 años para regresar al mismo punto del que parte toda la aberración. Hay que llegar más atrás, al momento en el que se pactaron las autonomías, esto es, hay que redactar otra Constitución, esta sí, tras un verdadero periodo constituyente y en público debate social en completa libertad, donde todas las opciones de forma de Estado y de gobierno puedan ser contempladas. El único espíritu cívico de la transición fue el miedo que mantuvo el orden estatal.

“Creemos que la democracia se fortalece a través del diálogo y del disenso, no mediante la imposición de la mayoría sobre el resto de la sociedad.”

El diálogo y el disenso son lo contrario al pacto y al consenso. ¿Cómo puede pedirse el consenso para favorecer la democracia, si ésta se fortalece con lo contrario, el disenso?

“Cuando desde el poder se busca el conflicto con la otra parte, se pervierte la esencia de la democracia y los principios sobre los que la levantaron los padres del liberalismo moderno. “

En España, el poder es único, el poder del Estado, concentrado en manos del jefe del Ejecutivo, el presidente del gobierno, al que no puede controlar la minoría parlamentaria que no lo vota en la investidura. Y esto es así siempre, da igual que el gobierno esté apoyado por mayoría absoluta de un único partido que de una coalición de partidos en el parlamento, la otra parte, la minoritaria, no tiene capacidad de control de ningún tipo. Aún siendo esto obvio, el verdadero problema es que el poder, el gobierno, es siempre la parte opuesta a los gobernados, que nada pueden hacer, salvo alternar el dueño de la vara de mando, en votaciones sin elección.

“La confrontación es el mayor enemigo de la libertad, porque termina anulando la voluntad de los ciudadanos y su capacidad de elección en condiciones de igualdad.“

La confrontación forma parte de la libertad y es inherente al ser humano, no puede pretender borrarse de la faz de la tierra de un plumazo, por decreto, eso es ingenuo. Los principales enemigos de la libertad son la mentira y el miedo. Ambos son las fuerzas políticas dominantes en España desde hace más de 70 años. La capacidad de elección en condición de igualdad (de oportunidades), no lo da el sufragio universal (de parte de los electores), sino la candidatura uninominal y el sistema de mayorías (de parte de los candidatos). Puesto que el engaño consiste en que aunque todos podemos votar en condiciones de igualdad, sólo los partidos pueden presentar candidaturas, seleccionando a los candidatos. Con mentiras para ocultar las verdaderas motivaciones y miedo por no ser elegidos candidatos en las listas de partido, los candidatos subyugan su candidatura al interés del jefe del partido. Los electores no tienen representantes en el Estado, en eso también somos todos iguales (los gobernados).

“La confrontación es el germen del inmovilismo y actúa como elemento paralizador del avance social, el progreso y el desarrollo.”

El desarrollo científico y tecnológico, el progreso económico y el avance social, son materia no estatal, que ha de emerger de la sociedad civil. Porque es en ésta (Gramsci) y no en el Estado (partidos estatales) donde surgen las ideologías fruto del conflicto social, esto es, como soluciones distintas a los mismos conflictos sociales. Los partidos solo promulgan la ideología estatal, todo para ellos ha de ser materia estatal, todo ha de estar regulado, o des-regulado. Y así seguirá siendo mientras los partidos no surjan como las agrupaciones sociales que dan vida al conflicto social, fruto del disenso y la pluralidad de ideas.

“Por eso reclamamos la vuelta al espíritu de consenso sobre el que se edificó la Transición, “

Por eso, pretender volver al consenso de la transición es aclamar la causa del problema como solución.

“así como la recuperación de las reglas del juego democrático que establecieron los cauces por lo que hasta ahora han discurrido tanto los acuerdos como los desacuerdos.”

Las reglas del juego democrático son dos: representatividad y separación de poderes. Nunca han estado vigentes esas reglas en España; alegar un pretendido juego democrático con la Constitución del 78 es falsario, y forma parte de ese consenso establecido en la transición. Los únicos cauces por los que han discurrido hasta hoy los acuerdos y desacuerdos han sido siempre entre partidos estatales.

“Creemos en el pluralismo político y en el profundo respeto a la diversidad de ideas y opiniones como cimiento mismo de la democracia, y por esa razón rechazamos cualquier acuerdo dirigido a la exclusión de una parte. Cuando se quiere construir el futuro sobre la base de la exclusión, se fomenta el odio y se vicia la convivencia pero, sobre todo, se alimenta el totalitarismo y se desvirtúa el fin último de la democracia, que es la libertad.”

Yo también lo creo, el respeto a la pluralidad de ideas y opiniones es la base social de la democracia. Yo también rechazo cualquier acuerdo dirigido a la exclusión de una parte, no solo porque fomenta el odio y desvirtúa la libertad, sino porque sería prueba de que ésta no existe. Menos aun, promulgaría una Ley de exclusión de los partidos que no condenen la violencia terrorista, puesto que ello sería la negación legal de la libertad.

“Esta sociedad se merece mucho más que eso, merece recuperar esa fuerza espontánea que condujo a los españoles a la libertad, y que nació de una voluntad común de superación de los conflictos, frente a aquellos que abogaban por un modelo rupturista y excluyente.”

Ninguna fuerza espontánea condujo a España a la libertad, porque las fuerzas no espontáneas lo impidieron. Asumir que en España hay libertad política es condenarse a no tenerla nunca. Ninguna otra fuerza espontánea distinta de la fuerza natural trajo la muerte del dictador, en la cama. Ninguna fuerza espontánea dirigió la transición para que la libertad de elegir, controlar y deponer a gobiernos corruptos llegara a los españoles. Sólo un puñado de ellos, donde antes lo hacía el dictador, tiene esa capacidad de influir en nombramientos y ceses. Desde luego, la disyuntiva nunca fue entre los que abogaban por un modelo rupturista, al que nunca se dio opción, llegando a encarcelarse a sus portavoces mientras se hacían los pactos, y difamando la alternativa democrática como excluyente; ironías del consenso, esta es la idea que permanece hoy.

“Nuestra democracia refleja graves carencias que afectan directamente a los espacios de libertad: la personificación del poder, la burocratización de la maquinaria estatal, la tendencia del parlamento a no ser más que ostentador simbólico de la mayoría, la renuncia a las reformas necesarias para avanzar en el desarrollo económico, el empeño en manipular a los electores a traves de los medios públicos de comunicación, el control de la Justicia y la dependencia de los organismos de regulación y de las instituciones… “

Tantas carencias, que no puede sino caerse en el error de denominarlo democracia. Bastaría, para solucionar la causa de todos estos problemas, que fueran formalmente separados en la constitución, los tres poderes clásicos del Estado, siendo todos los españoles, en votación directa y separada, los que eligiéramos al jefe del ejecutivo, a nuestros representantes de distrito en el poder legislativo y que los órganos de gobierno de los jueces fueran elegidos por todo el cuerpo de la administración de justicia. Tres artículos en la constitución son suficientes para establecer la base de las reglas de juego democrático.

“Hoy los ciudadanos son testigos de cómo el poder se ejerce de modo arbitrario para imponer una determinada moral social basada en el relativismo, en la religión del todo vale y en la certeza de que el fin justifica los medios. Frente a eso, abogamos por una sociedad abierta en la que la relación entre el poder y los ciudadanos se entienda en el sentido de que el primero está al servicio de los segundos, y no los ciudadanos al servicio del poder; en la que el Gobierno existe para el pueblo, y no viceversa.”

Hoy, los ciudadanos son testigos de tantas obscenidades en la relación del poder con la sociedad, que no es fácil entender cómo la parte más inteligente, sensible y generosa de la sociedad civil no haya buscado y rebuscado las causas objetivas de todas ellas. Si tan siquiera fuera entendida la diferencia entre conflicto (social) de la igualdad y problema (político) de la libertad, caería el tabú de las actuales democracias homologadas parlamentarias, sin separación formal de poderes ni mandato imperativo sobre los representantes en el parlamento (imposible con régimen proporcional y listas de parido).

“Creemos en una nación de ciudadanos libres e iguales, que fue la ambición que motivó a los liberales del XIX y a los padres de la Constitución de Cádiz. Iguales en derechos, e iguales en obligaciones. La búsqueda de la libertad exigió, en su momento, la apuesta por un estado descentralizado que se configuró en la España autonómica,”

Falso. No fue la búsqueda de la libertad lo que exigió apostar por el café para todos de las autonomías, sino todo lo contrario, la ambición de permanecer en el poder de los que venían del régimen franquista, presionados por las ambiciones nacionalistas, de catalanes, y sobre todo de vascos, que aprovechaban, ya entonces daba muchas nueces el menear del árbol, la barbarie terrorista. ¿Cómo puede haber calado tan hondo una falsedad tan obvia?

“pero nunca fue objeto de nuestra Constitución la idea de un estado plurinacional. Es necesario el retorno al consenso sobre el modelo de Estado, de tal manera que nunca una Comunidad Autónoma pueda crear agravios comparativos con el resto, consagrando así los principios de igualdad y solidaridad interterritorial que emanan de nuestra Carta Magna y salvaguardando al Estado de las tentaciones soberanistas.”

Volver al consenso autonomista es intentar perpetuar la tensión nacionalista. La única solución a la tensión nacional-secesionista es el presidencialismo como institución. Todos los españoles eligiendo directamente al presidente del gobierno de España, con los diputados del poder legislativo representando cada uno a su distrito, con mandato imperativo, para controlar su mandato en la cámara legislativa (por donde ha de pasar todo decreto gubernamental y ser aprobado).

“Hoy, más que nunca, son imprescindibles las voces que se levantan para denunciar los excesos del poder y la arbitrariedad con la que este se ejerce sin respetar las reglas del juego democrático,”

Y no sólo son imprescindibles sus voces, sino sus intelectos, para que se dieran cuenta de que las actuales reglas del juego, no establecen un juego democrático, sino una facciosa ineficiente oligarquía de partidos estatales. Los excesos del poder son inherentes a las reglas del juego establecido. Sólo existe un solo poder, el ejecutivo, en la presidencia del gobierno, que designa a los otros dos poderes, el legislativo (mediante la selección de los nombres de candidatos para las listas) y al judicial (seleccionando los cargos de gobierno de los jueces, y de los tribunales superiores, en el parlamento).

“tergiversando los principios esenciales de la democracia liberal. Voces que se opongan a que un Gobierno acepte negociar con terroristas y ponga concesiones políticas sobre la mesa a cambio de la paz. Voces que defiendan la dignidad de las víctimas y su memoria, y antepongan esa defensa a los intereses partidarios. “

Sólo hay intereses partidarios en los Estados de partidos. Los intereses pueden coincidir muchas veces y hacerse un consenso estatal, pero siempre son intereses partidarios. En cuanto alguno de estos intereses partidarios se aleja, o es opuesto al de otro partido, se rompe un consenso. Es lo que ha ocurrido con el consenso territorial y antiterrorista durante esta legislatura.

“De todos los riesgos que amenazan a la libertad, el terror es sin duda el peor de todos ellos. El terror es la expresión máxima del fanatismo y el camino inequívoco hacia el totalitarismo. Supone un ataque frontal al Estado de Derecho, “

El terror, como gruesa fuente de miedo, es enemigo natural de la libertad. Sin embargo, considerar que España es un Estado de Derecho y que aquí impera la Ley, eso es negar la evidencia. Porque ni siquiera cuando se organizó el terror del estado contra la sociedad, con los crímenes de los GAL, se pudo exigir responsabilidades al jefe del gobierno, ni el parlamento, ni el Rey, ni la prensa, ni los jueces. El jefe del gobierno está por encima de la Ley. ¿Cómo puede siquiera intentar denominarse a “esto” democracia, si el jefe del gobierno, lo es del parlamento, de los jueces, y está por encima de la ley?

“y ceder a su chantaje es el camino más corto al desarme moral de la sociedad y a la pérdida de su libertad. Por eso la defensa de la libertad tiene una exigencia mayor, incluso, que la de la propia vida, porque no hay vida que merezca la pena vivirse en la esclavitud del totalitarismo.”

Y para escapar del totalitarismo de la España de siervos, el primer paso es hacerse conscientes de cuales son los barrotes de la prisión que encarcela nuestros pensamientos. “Si no has visto los barrotes, es que no has volado lo suficientemente alto.”

“El próximo 9 de marzo tenemos la oportunidad de volver a recuperar los principios y los valores que sirvieron para hacer política en la Transición.”

Falso. Si es una recomendación encubierta a votar al PP, o a UPyD, como única o última opción para recuperar el consenso de la transición, ha de darse cuenta todo el mundo, que el consenso ya está roto. ¿O es que gobernarán en coalición de partido único contra el nacionalismo todos los partidos nacionales? La única oportunidad que se tiene el 9 de marzo para cambiar la deriva que está tomando España será abstenerse de legitimar este régimen discriminador, irepresentativo y de poder totalitario incontrolable, no votando. No otorgando un solo voto de participación en las urnas del Estado de partidos.

“No basta con tener políticos eficaces: necesitamos que sean eficaces y éticos. La eficacia a secas conduce al relativismo moral y a la glorificación de que el fin justifica los medios, y acaba inevitablemente en la exaltación del pensamiento único. Los políticos amorales creen estar por encima de la ley y eso se traduce en un desprecio hacia las reglas esenciales del Estado de Derecho, con el consiguiente retroceso en las libertades individuales y los derechos fundamentales de los ciudadanos. “

Y la única manera de asegurar que los políticos, representantes de la sociedad, sean además de eficaces, éticos, es que estén atados por mandato imperativo a sus electores. Para que si un representante es corrupto, o desleal con los electores del distrito donde fue elegido por mayoría, éstos puedan cancelar su mandato y enviar otro representante. Hoy no hay representación, porque no hay responsabilidad exigible.

“Los abajo firmantes reclamamos la vuelta a una política basada en la tolerancia, el respeto y el diálogo, y la recuperación de los valores originales de libertad, limitación del poder y salvaguardia de los derechos individuales que hicieron posible la Transición, y fueron el fundamento de uno de los periodos de convivencia pacífica más fructíferos de nuestra Historia.”

La política basada en la tolerancia es por definición excluyente: solo se tolera lo que de otra manera se rechaza o excluye. El respeto es lo contrario de la tolerancia: se respeta lo que se incluye aun estando en contra, se respeta la pluralidad. No puede pedirse a la vez respeto y tolerancia. Si lo que se pretende es la recuperación de valores originales de libertad, no basta remontarse a la transición española, donde los hubo, pero quedaron relegados en la opción de la ruptura democrática.

El manifiesto está publicado en

http://manifiestolibertad.blogspot.es/