La eficacia del No

Este se mide por las veces que se dice o se proclama buscando los efectos de la interjección en el conjunto de las cosas; en el principio no pasa de pretensión. Solo falta que el resorte de la Economía comience a disparar burbujas inquietantes de larvado ahogamiento. Si las tensiones, en huevo oculto,de figura embrionaria preexistente , salen de su cueva y empiezan a tomar el vuelo de los hechos, la protección que se podrá pedir al Gobierno minima será, pues también lo va siendo su autoridad y reflexión encadenada a la rueda de los hechos impropios; como el automóvil sin liquido de frenos que no hace más que pedir la carretera para él, y criticar la estrechez de la via . La sociedad civil, no pestañeará hasta que le toquen el bolsillo, surja el rebobinado de hechos preciso del como fueron las cosa , y se pidan por este orden responsables y silentes en el mismo segundo. [Comentario original]

En cuando al valor del NO, aparte de que la mayoria de las veces es una inanidad para darse importancia, en asuntos politicos tiene un valor sustancial cuando es la sociedad la que dice No al Gobierno. No solo en un referendum. Me acuerdo de una anecdota legendaria que cuenta Tacito. Un pueblo asiatico solo conocía el gobierno la tiranía, porque su idioma no había inventado la partícula NO. [AGT]

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Novedosa Crisis de Estado

La novedad está en estos hechos innegables:

1.No hay crisis de gobierno, porque no la hay en la alianza parlamentaria que lo sostiene.

2. Hay crisis de Estado, porque todos los partidos del sistema quieren reformar la Constitucion en asunto tan capital para el Estado, como el de su estructura territorial.

3. La crisis de Estado la produce la acción voluntaria del Gobierno (Estatut y derecho de los vascos a decidir libremente su futuro).

4. La Monarquía ha dejado de ser garantía de la unidad de España.

La evidencia de estos 4 hechos destruye nuestras viejas ideas sobre la imposibilidad de una crisis de Estado sin crisis de Gobierno. Sobre todo, cuando es el propio Gobierno quien se considera tan fuerte que quiere socavar los cimientos del Estado para fundar otro de distinta estructura territorial. [AGT]

Crisis del sistema monarquico

En cuanto al partido popular hace lo imposible por mantener el consenso inicial. Si se apunta al No es para conservar a sus votantes, que forman el mayor bloque inequívocamente nacional, o por una actitud personal de Rajoy. Jamás romperá con el consenso -retirándose por ejemplo del Parlamento- porque tendría que romper con la Monarquía que es su clave y su escudo, como tampoco romperán el partido socialista y los nacionalistas mientres la necesiten de paraguas, nacional y, sobre todo, internacional. [Comentario original]

Esperaba tu total acuerdo con mi analisis de la situacion, dada tu adelantada visión sobre la diferencia ideologica y de intereses entre Gobierno y Estado. Pero la originalidad de una crisis de Estado sin crisis de Gobierno, en la historia de Europa continental, hace muy dificil el pronostico.
Como dices, el NO de Rajoy se debe al oportunismo de vincularse al movimiento social de las víctimas del terrorismo. En modo alguno lo puede llevar a la ruptura del consenso institucional. Pero ha empezado un camino de dificil retorno. Y acelera la crisis del sistema monarquico, a su pesar. [AGT]

Crisis radical de la Monarquía de partidos

Estos análisis ignoran que el voluntarismo político deja de ser posible en las posiciones de “noluntarismo“, como la tomada por el Partido Popular. Este partido tradicional ha descubierto, por el azar de los acontecimientos que lo apartaron del Gobierno, el inmenso poder del NO, en tanto que acto positivo de la voluntad. Con tal descubrimiento, el PP abandona la índole maléfica de la “noluntas“ escolástica y, sin saberlo, adopta la filosofía del negativismo unamuniano, la del voluntarioso no querer. El Gobierno y la Oposición se han metido en un callejón sin más salida que la de entrar de lleno en la crisis radical de la Monarquía de Partidos.

[AGT en Crisis de Estado sin crisis de Gobierno]

Crisis en la oligarquía financiera

Las ofertas y contraofertas entre empresas dominantes en el sector energético, la infracción de las directivas de la Unión Europea en esta materia y los conflictos de intereses entre la oligarquía central y la autonómica (en momentos de inseguridad en la evolución de la economía y en una perspectiva de guerra globalizada en Oriente Medio), han añadido a la crisis del Estado la de la propia oligarquía financiera que lo sostiene.

[AGT en Crisis de Estado sin crisis de Gobierno]

Crisis del Estado monárquico

La situación actual de España es originalísima. Crisis del Estado monárquico, provocada por los nacionalismos autonómicos, sin crisis de gobierno. La falta de situaciones parecidas en la historia comparada ocasiona la perplejidad en los análisis de la situación. El partido gobernante lanza mensajes reformistas del Estado, inspirados en sentimientos republicanos y federales. El de la oposición anuncia proyectos de reforma de la Constitución, para frenar a los nacionalismos periféricos. La Monarquía aun no es atacada, pero ha dejado de estar defendida.

[AGT en Crisis de Estado sin crisis de Gobierno]

El periodo constituyente

La historia europea nos ofrece muchas experiencias constituyentes. En el sigo XXI, la evidencia social de la necesidad de cosntituir un nuevo poder en el Estado, no se producira al toque de corneta militar, ni por la vacante repentina de la jefatura del Estado.

Hoy por ejemplo, es evidente que de forma encubierta, no confesda, Cataluña y el País Vasco están en fase constituyente, pues allí ya no rige la Constitución, y aún no se ha constituido un nuevo poder catalán y vasco. Esto no es lo que sucederá en toda España. Un abstención superior al 60 por ciento, previsible, deslegitimaría a la partitocracia.

Otras muchas eventualidades, que sería impertinente predecir, pueden abrir no una simple crisis de gobierno, sino una crisis del Estado de Partidos. El periodo constituyente lo definirá una situacion donde la legalidad del poder político perderá la legitimidad que siempre necesita todo principio de autoridad. Cuando llegue ese momento, la situación politica será tan imposible de sostener, que todo el mundo lo verá, y apoyará la salidad más civilizada y constructiva. Ese momento lo pueden provocar no solo hechos mayores, sino hechos aparentemente menores que, sin embargo, despierten una gran emoción social.