MANIFIESTO REFORMA ELECTORAL ¡YA!

Mis amigos de Cordobeses por la libertad han publicado un manifiesto pidiendo la reforma electoral. (Firmar el manifiesto aquí)

A.A.: “A las más altas instituciones del Estado”

Lo que tenemos:

Listas bloqueadas y cerradas confeccionadas por las élites de los partidos.
Los candidatos sólo responden ante quienes les colocan y no ante los ciudadanos.
Políticos profesionales vitalicios.
Injusto reparto de escaños que concede una desmesurada influencia a los partidos nacionalistas/ separatistas.
Abismal lejanía entre los políticos y los ciudadanos.
Total impunidad de los políticos ante los incumplimientos de las promesas o programas electorales.

Lo que pedimos:

Un cambio profundo en el sistema de representación que propicie una mayor libertad del individuo a la hora de elegir a sus representantes.
Que quien aspire a un cargo político demuestre una independencia económica previa, producto de su esfuerzo personal, que acredite su voluntad de anteponer el interés general al suyo personal.
Limitación de los mandatos: que nadie pueda estar más de 8 años ostentando un cargo político.
Mayor cercanía de los políticos a los ciudadanos para la mejor recepción de las demandas y necesidades de los individuos.
Exigencia de responsabilidad a los políticos por parte de sus electorales ante los incumplimientos de las promesas y programas electorales.

Lo que debiera ser una democracia se ha convertido en una partitocracia corrupta, que roba a los ciudadanos la soberanía que les corresponde, mantenida por una oligarquía política, institucional, financiera, empresarial y mediática, dejando fuera a la inmensa mayoría de ciudadanos, eliminando así su libertad. Y, si no hay libertad, no hay democracia.

Manifiesto de Córdoba, adhiérete.

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Por la convivencia, por la libertad

Un nutrido grupo de periodistas, afines al Partido Popular, ha firmado el manifiesto “POR LA CONVIVENCIA, POR LA LIBERTAD”. El texto del manifiesto está plagado de contradicciones, confusiones y errores de bulto por lo que creo de gran interés criticarlo:

“Los abajo firmantes nos sentimos comprometidos con los ideales de libertad y convivencia pacífica que hicieron posible la Transición, “

No fueron los ideales de libertad y convivencia los que dominaron el periodo de transición de la dictadura de uno a la de varios. La fuerza que hizo posible la aberración de hacer pasar por democracia lo que no lo es, fue y continua siendo, el consenso.

“y lo hacemos desde nuestra condición de ciudadanos,”

No hay ciudadanía si los habitantes gobernados no tienen la libertad de elegir, controlar y deponer a sus gobiernos, y si éstos además no son representativos de la sociedad. El consenso permitió incluir el régimen electoral proporcional en la Constitución (art. Nº ¿?) otorgando a los jefes de los partidos el monopolio en la selección de candidatos para las listas electorales, de las que siempre se colocan como números uno, asegurándose todos ellos, los jefes, su presencia PERMANENTE en el Estado.

“pero también desde la de testigos de excepción de las importantes transformaciones que nuestro país ha experimentado en su reciente historia.”

Los eufemismos sólo ocultan la realidad. Lo que se ha roto en los últimos cuatro años ha sido el consenso territorial nacido en la transición, habiendo otorgado el Presidente Rodríguez Zapatero a los gobernantes vascos el inexistente derecho de autodeterminación (derecho a decidir su futuro, al margen de España), y a los gobernantes catalanes el aberrante Estatuto de Nación catalana. Como si ni siquiera una generación de españoles al completo tuviera el derecho a decidir lo que es materia histórica de tantas y tantas generaciones, la Nación española.

“Por eso, cuando queda poco tiempo para que los españoles vuelvan a ser llamados a las urnas, nos sentimos obligados por ese compromiso para manifestar, desde la más absoluta independencia partidaria, las razones por las que consideramos la urgencia de un nuevo cambio político”

Si lo urgente es un nuevo cambio político, se deduce que lo inmediato ha sido un cambio político anterior. ¿A cuál se refiere? ¿Al cambio de Felipe del 82? ¿Al cambio de Aznar en el 96? ¿Al de Zapatero? ¿Se refiere en definitiva a un cambio en el gobierno, a la alternancia? ¿Por qué no se acuerdan de que Aznar llegó al poder en el 96 con la promesa de reforma del poder judicial y de entregar los papeles secretos del CSID que permitirían procesar a González por los GAL, y que no cumplió ninguna?

“que devuelva a nuestro país el sentido común, la cordura y la serenidad necesarios para recuperar los consensos de la Transición y el espíritu cívico que la hicieron posible. “

Nuestro país, España, como a cualquier país, no pueden atribuírsele cualidades que son exclusivas de las personas individuales: el sentido común, la cordura o la serenidad. Y si se pretende que estas cualidades se han perdido en los españoles, se falta a la verdad; esto no tiene nada que ver con el sentido común, tiene que ver con el juego de poder establecido, en la transición, con el café para todos de las autonomías, cesión absurda que no reflejaba la realidad social, puesto que no había entonces ningún nacionalismo gallego, andaluz, valenciano o aragonés, todos creados por el sistema autonómico. No se puede intentar echar atrás 30 años para regresar al mismo punto del que parte toda la aberración. Hay que llegar más atrás, al momento en el que se pactaron las autonomías, esto es, hay que redactar otra Constitución, esta sí, tras un verdadero periodo constituyente y en público debate social en completa libertad, donde todas las opciones de forma de Estado y de gobierno puedan ser contempladas. El único espíritu cívico de la transición fue el miedo que mantuvo el orden estatal.

“Creemos que la democracia se fortalece a través del diálogo y del disenso, no mediante la imposición de la mayoría sobre el resto de la sociedad.”

El diálogo y el disenso son lo contrario al pacto y al consenso. ¿Cómo puede pedirse el consenso para favorecer la democracia, si ésta se fortalece con lo contrario, el disenso?

“Cuando desde el poder se busca el conflicto con la otra parte, se pervierte la esencia de la democracia y los principios sobre los que la levantaron los padres del liberalismo moderno. “

En España, el poder es único, el poder del Estado, concentrado en manos del jefe del Ejecutivo, el presidente del gobierno, al que no puede controlar la minoría parlamentaria que no lo vota en la investidura. Y esto es así siempre, da igual que el gobierno esté apoyado por mayoría absoluta de un único partido que de una coalición de partidos en el parlamento, la otra parte, la minoritaria, no tiene capacidad de control de ningún tipo. Aún siendo esto obvio, el verdadero problema es que el poder, el gobierno, es siempre la parte opuesta a los gobernados, que nada pueden hacer, salvo alternar el dueño de la vara de mando, en votaciones sin elección.

“La confrontación es el mayor enemigo de la libertad, porque termina anulando la voluntad de los ciudadanos y su capacidad de elección en condiciones de igualdad.“

La confrontación forma parte de la libertad y es inherente al ser humano, no puede pretender borrarse de la faz de la tierra de un plumazo, por decreto, eso es ingenuo. Los principales enemigos de la libertad son la mentira y el miedo. Ambos son las fuerzas políticas dominantes en España desde hace más de 70 años. La capacidad de elección en condición de igualdad (de oportunidades), no lo da el sufragio universal (de parte de los electores), sino la candidatura uninominal y el sistema de mayorías (de parte de los candidatos). Puesto que el engaño consiste en que aunque todos podemos votar en condiciones de igualdad, sólo los partidos pueden presentar candidaturas, seleccionando a los candidatos. Con mentiras para ocultar las verdaderas motivaciones y miedo por no ser elegidos candidatos en las listas de partido, los candidatos subyugan su candidatura al interés del jefe del partido. Los electores no tienen representantes en el Estado, en eso también somos todos iguales (los gobernados).

“La confrontación es el germen del inmovilismo y actúa como elemento paralizador del avance social, el progreso y el desarrollo.”

El desarrollo científico y tecnológico, el progreso económico y el avance social, son materia no estatal, que ha de emerger de la sociedad civil. Porque es en ésta (Gramsci) y no en el Estado (partidos estatales) donde surgen las ideologías fruto del conflicto social, esto es, como soluciones distintas a los mismos conflictos sociales. Los partidos solo promulgan la ideología estatal, todo para ellos ha de ser materia estatal, todo ha de estar regulado, o des-regulado. Y así seguirá siendo mientras los partidos no surjan como las agrupaciones sociales que dan vida al conflicto social, fruto del disenso y la pluralidad de ideas.

“Por eso reclamamos la vuelta al espíritu de consenso sobre el que se edificó la Transición, “

Por eso, pretender volver al consenso de la transición es aclamar la causa del problema como solución.

“así como la recuperación de las reglas del juego democrático que establecieron los cauces por lo que hasta ahora han discurrido tanto los acuerdos como los desacuerdos.”

Las reglas del juego democrático son dos: representatividad y separación de poderes. Nunca han estado vigentes esas reglas en España; alegar un pretendido juego democrático con la Constitución del 78 es falsario, y forma parte de ese consenso establecido en la transición. Los únicos cauces por los que han discurrido hasta hoy los acuerdos y desacuerdos han sido siempre entre partidos estatales.

“Creemos en el pluralismo político y en el profundo respeto a la diversidad de ideas y opiniones como cimiento mismo de la democracia, y por esa razón rechazamos cualquier acuerdo dirigido a la exclusión de una parte. Cuando se quiere construir el futuro sobre la base de la exclusión, se fomenta el odio y se vicia la convivencia pero, sobre todo, se alimenta el totalitarismo y se desvirtúa el fin último de la democracia, que es la libertad.”

Yo también lo creo, el respeto a la pluralidad de ideas y opiniones es la base social de la democracia. Yo también rechazo cualquier acuerdo dirigido a la exclusión de una parte, no solo porque fomenta el odio y desvirtúa la libertad, sino porque sería prueba de que ésta no existe. Menos aun, promulgaría una Ley de exclusión de los partidos que no condenen la violencia terrorista, puesto que ello sería la negación legal de la libertad.

“Esta sociedad se merece mucho más que eso, merece recuperar esa fuerza espontánea que condujo a los españoles a la libertad, y que nació de una voluntad común de superación de los conflictos, frente a aquellos que abogaban por un modelo rupturista y excluyente.”

Ninguna fuerza espontánea condujo a España a la libertad, porque las fuerzas no espontáneas lo impidieron. Asumir que en España hay libertad política es condenarse a no tenerla nunca. Ninguna otra fuerza espontánea distinta de la fuerza natural trajo la muerte del dictador, en la cama. Ninguna fuerza espontánea dirigió la transición para que la libertad de elegir, controlar y deponer a gobiernos corruptos llegara a los españoles. Sólo un puñado de ellos, donde antes lo hacía el dictador, tiene esa capacidad de influir en nombramientos y ceses. Desde luego, la disyuntiva nunca fue entre los que abogaban por un modelo rupturista, al que nunca se dio opción, llegando a encarcelarse a sus portavoces mientras se hacían los pactos, y difamando la alternativa democrática como excluyente; ironías del consenso, esta es la idea que permanece hoy.

“Nuestra democracia refleja graves carencias que afectan directamente a los espacios de libertad: la personificación del poder, la burocratización de la maquinaria estatal, la tendencia del parlamento a no ser más que ostentador simbólico de la mayoría, la renuncia a las reformas necesarias para avanzar en el desarrollo económico, el empeño en manipular a los electores a traves de los medios públicos de comunicación, el control de la Justicia y la dependencia de los organismos de regulación y de las instituciones… “

Tantas carencias, que no puede sino caerse en el error de denominarlo democracia. Bastaría, para solucionar la causa de todos estos problemas, que fueran formalmente separados en la constitución, los tres poderes clásicos del Estado, siendo todos los españoles, en votación directa y separada, los que eligiéramos al jefe del ejecutivo, a nuestros representantes de distrito en el poder legislativo y que los órganos de gobierno de los jueces fueran elegidos por todo el cuerpo de la administración de justicia. Tres artículos en la constitución son suficientes para establecer la base de las reglas de juego democrático.

“Hoy los ciudadanos son testigos de cómo el poder se ejerce de modo arbitrario para imponer una determinada moral social basada en el relativismo, en la religión del todo vale y en la certeza de que el fin justifica los medios. Frente a eso, abogamos por una sociedad abierta en la que la relación entre el poder y los ciudadanos se entienda en el sentido de que el primero está al servicio de los segundos, y no los ciudadanos al servicio del poder; en la que el Gobierno existe para el pueblo, y no viceversa.”

Hoy, los ciudadanos son testigos de tantas obscenidades en la relación del poder con la sociedad, que no es fácil entender cómo la parte más inteligente, sensible y generosa de la sociedad civil no haya buscado y rebuscado las causas objetivas de todas ellas. Si tan siquiera fuera entendida la diferencia entre conflicto (social) de la igualdad y problema (político) de la libertad, caería el tabú de las actuales democracias homologadas parlamentarias, sin separación formal de poderes ni mandato imperativo sobre los representantes en el parlamento (imposible con régimen proporcional y listas de parido).

“Creemos en una nación de ciudadanos libres e iguales, que fue la ambición que motivó a los liberales del XIX y a los padres de la Constitución de Cádiz. Iguales en derechos, e iguales en obligaciones. La búsqueda de la libertad exigió, en su momento, la apuesta por un estado descentralizado que se configuró en la España autonómica,”

Falso. No fue la búsqueda de la libertad lo que exigió apostar por el café para todos de las autonomías, sino todo lo contrario, la ambición de permanecer en el poder de los que venían del régimen franquista, presionados por las ambiciones nacionalistas, de catalanes, y sobre todo de vascos, que aprovechaban, ya entonces daba muchas nueces el menear del árbol, la barbarie terrorista. ¿Cómo puede haber calado tan hondo una falsedad tan obvia?

“pero nunca fue objeto de nuestra Constitución la idea de un estado plurinacional. Es necesario el retorno al consenso sobre el modelo de Estado, de tal manera que nunca una Comunidad Autónoma pueda crear agravios comparativos con el resto, consagrando así los principios de igualdad y solidaridad interterritorial que emanan de nuestra Carta Magna y salvaguardando al Estado de las tentaciones soberanistas.”

Volver al consenso autonomista es intentar perpetuar la tensión nacionalista. La única solución a la tensión nacional-secesionista es el presidencialismo como institución. Todos los españoles eligiendo directamente al presidente del gobierno de España, con los diputados del poder legislativo representando cada uno a su distrito, con mandato imperativo, para controlar su mandato en la cámara legislativa (por donde ha de pasar todo decreto gubernamental y ser aprobado).

“Hoy, más que nunca, son imprescindibles las voces que se levantan para denunciar los excesos del poder y la arbitrariedad con la que este se ejerce sin respetar las reglas del juego democrático,”

Y no sólo son imprescindibles sus voces, sino sus intelectos, para que se dieran cuenta de que las actuales reglas del juego, no establecen un juego democrático, sino una facciosa ineficiente oligarquía de partidos estatales. Los excesos del poder son inherentes a las reglas del juego establecido. Sólo existe un solo poder, el ejecutivo, en la presidencia del gobierno, que designa a los otros dos poderes, el legislativo (mediante la selección de los nombres de candidatos para las listas) y al judicial (seleccionando los cargos de gobierno de los jueces, y de los tribunales superiores, en el parlamento).

“tergiversando los principios esenciales de la democracia liberal. Voces que se opongan a que un Gobierno acepte negociar con terroristas y ponga concesiones políticas sobre la mesa a cambio de la paz. Voces que defiendan la dignidad de las víctimas y su memoria, y antepongan esa defensa a los intereses partidarios. “

Sólo hay intereses partidarios en los Estados de partidos. Los intereses pueden coincidir muchas veces y hacerse un consenso estatal, pero siempre son intereses partidarios. En cuanto alguno de estos intereses partidarios se aleja, o es opuesto al de otro partido, se rompe un consenso. Es lo que ha ocurrido con el consenso territorial y antiterrorista durante esta legislatura.

“De todos los riesgos que amenazan a la libertad, el terror es sin duda el peor de todos ellos. El terror es la expresión máxima del fanatismo y el camino inequívoco hacia el totalitarismo. Supone un ataque frontal al Estado de Derecho, “

El terror, como gruesa fuente de miedo, es enemigo natural de la libertad. Sin embargo, considerar que España es un Estado de Derecho y que aquí impera la Ley, eso es negar la evidencia. Porque ni siquiera cuando se organizó el terror del estado contra la sociedad, con los crímenes de los GAL, se pudo exigir responsabilidades al jefe del gobierno, ni el parlamento, ni el Rey, ni la prensa, ni los jueces. El jefe del gobierno está por encima de la Ley. ¿Cómo puede siquiera intentar denominarse a “esto” democracia, si el jefe del gobierno, lo es del parlamento, de los jueces, y está por encima de la ley?

“y ceder a su chantaje es el camino más corto al desarme moral de la sociedad y a la pérdida de su libertad. Por eso la defensa de la libertad tiene una exigencia mayor, incluso, que la de la propia vida, porque no hay vida que merezca la pena vivirse en la esclavitud del totalitarismo.”

Y para escapar del totalitarismo de la España de siervos, el primer paso es hacerse conscientes de cuales son los barrotes de la prisión que encarcela nuestros pensamientos. “Si no has visto los barrotes, es que no has volado lo suficientemente alto.”

“El próximo 9 de marzo tenemos la oportunidad de volver a recuperar los principios y los valores que sirvieron para hacer política en la Transición.”

Falso. Si es una recomendación encubierta a votar al PP, o a UPyD, como única o última opción para recuperar el consenso de la transición, ha de darse cuenta todo el mundo, que el consenso ya está roto. ¿O es que gobernarán en coalición de partido único contra el nacionalismo todos los partidos nacionales? La única oportunidad que se tiene el 9 de marzo para cambiar la deriva que está tomando España será abstenerse de legitimar este régimen discriminador, irepresentativo y de poder totalitario incontrolable, no votando. No otorgando un solo voto de participación en las urnas del Estado de partidos.

“No basta con tener políticos eficaces: necesitamos que sean eficaces y éticos. La eficacia a secas conduce al relativismo moral y a la glorificación de que el fin justifica los medios, y acaba inevitablemente en la exaltación del pensamiento único. Los políticos amorales creen estar por encima de la ley y eso se traduce en un desprecio hacia las reglas esenciales del Estado de Derecho, con el consiguiente retroceso en las libertades individuales y los derechos fundamentales de los ciudadanos. “

Y la única manera de asegurar que los políticos, representantes de la sociedad, sean además de eficaces, éticos, es que estén atados por mandato imperativo a sus electores. Para que si un representante es corrupto, o desleal con los electores del distrito donde fue elegido por mayoría, éstos puedan cancelar su mandato y enviar otro representante. Hoy no hay representación, porque no hay responsabilidad exigible.

“Los abajo firmantes reclamamos la vuelta a una política basada en la tolerancia, el respeto y el diálogo, y la recuperación de los valores originales de libertad, limitación del poder y salvaguardia de los derechos individuales que hicieron posible la Transición, y fueron el fundamento de uno de los periodos de convivencia pacífica más fructíferos de nuestra Historia.”

La política basada en la tolerancia es por definición excluyente: solo se tolera lo que de otra manera se rechaza o excluye. El respeto es lo contrario de la tolerancia: se respeta lo que se incluye aun estando en contra, se respeta la pluralidad. No puede pedirse a la vez respeto y tolerancia. Si lo que se pretende es la recuperación de valores originales de libertad, no basta remontarse a la transición española, donde los hubo, pero quedaron relegados en la opción de la ruptura democrática.

El manifiesto está publicado en

http://manifiestolibertad.blogspot.es/

Novedosa Crisis de Estado

La novedad está en estos hechos innegables:

1.No hay crisis de gobierno, porque no la hay en la alianza parlamentaria que lo sostiene.

2. Hay crisis de Estado, porque todos los partidos del sistema quieren reformar la Constitucion en asunto tan capital para el Estado, como el de su estructura territorial.

3. La crisis de Estado la produce la acción voluntaria del Gobierno (Estatut y derecho de los vascos a decidir libremente su futuro).

4. La Monarquía ha dejado de ser garantía de la unidad de España.

La evidencia de estos 4 hechos destruye nuestras viejas ideas sobre la imposibilidad de una crisis de Estado sin crisis de Gobierno. Sobre todo, cuando es el propio Gobierno quien se considera tan fuerte que quiere socavar los cimientos del Estado para fundar otro de distinta estructura territorial. [AGT]