Sindicalismo

En realidad, el sindicalismo perdió su fuerza social genuina con el fracaso de su arma predilecta, la huelga general revolucionaria, a comienzos del siglo XX. La concepción antiestatal de los sindicatos anarquistas encontró dos adversarios políticos que lograron destruirla. De un lado, el Partido Obrero Marxista, de Jules Guesde, comenzó lo que los partidos comunistas y socialistas remataron: conversión de los sindicatos en correas de transmisión de los partidos. De otro lado, la oscura distinción soreliana entre violencia sindical y fuerza represiva del Estado fue hecha suya por Mussolini, transformado la violencia virtual de la huelga general en fuerza represiva institucional, mediante la estatalización de un sindicato único.

[AGT en La sociedad laboral]

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La sinarquía

Las condiciones políticas para que sea haya producido la sinarquía (no castas) en la gestión pública, no las han creado las ideologías, sino la ambición de poder y riqueza de los hombres de la transición, desde el Rey hasta el concejal de urbanismo del municipio costero o serrano. Las inversiones en materias sociales han sido motivadas en todos los gobiernos (centrales y autonómicos) por demagogia electoralista.

La interdependencia entre los partidos gobernantes, la oligarquía financiera, las empresas de servicios públicos y los grupos mediáticos, ha creado, sin planificarlo previamente, una especie de cartel o consorcio de corrupción por sectores, a lo que llamo sinarquía, en recuerdo de lo que sucedió en la Italia de Mussolini.

Esta imponente sinarquía tiene los pies de barro. Con su lista cabeza impedirá cualquier tipo de reforma liberal de la Monarquía, con sus torpes pies no podrá frenar un gran movimiento de la sociedad civil para dotarse de un sistema de poder legítimo (democracia representativa) y honesto (Republica Constitucional). [AGT]

Falta de originalidad

En mi texto me refiero a la falta de originalidad, o sea, de creación, Ramiro de Ledesma es superior, intelectualmnete, a los demas falangistas, incluido Jose Antonio, pero no tiene comparación posible con el filósofo del fascismo, Gentile, ni con el francés Marceal Deart (creador de la ideología del hombre nuevo o total), o con Arturo Labriola (teorico del sindicalismo en la senda de Sorel). La conquista del Estado, su concepto más divulgado, proviene de Corradini, el creador del nacionalismo que adoptó Mussolini. La retórica del “mitad monje,mitad soldado” esta copiada de la revista italiana La Lupa. [AGT]