La transición sindical

La Transición sindical ha seguido el camino y el ejemplo de la Transición partidista. Se disolvió el Partido Único y su lugar al sol del poder fue ocupado por varios partidos estatales. Se disolvió el Sindicato Único y se sustituyó por varios sindicatos estatales. No solo porque están financiados por el erario público y participan del consenso político, sino porque siguen siendo órganos del Estado con poderes normativos sobre los trabajadores no afiliados, la inmensa mayoría.

[AGT en La sociedad laboral]

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El modelo sindical del Estado de partidos

La emocionante y dramática historia del movimiento obrero, como principal manifestación del conflicto social en la sociedad civil, terminó en Europa continental cuando el Estado fascista transformó el sindicalismo en una estructura estatal, dotada de poder legislativo, con facultad de dictar normas laborales incluso para los no afiliados, a través de Convenios Colectivos. El invento italiano, traducido al franquismo en los sindicatos verticales, continúa vigente, sin modificaciones sustanciales, en el modelo sindical de la Monarquía de Partidos.

[AGT en La sociedad laboral]

Ruptura con la dictadura

Sin ruptura de la dictadura, el renegado Suárez pudo gobernar mientras tuvo en sus manos legalidades y monopolios que regalar a los partidos y a los nacionalistas que se opusieron a la democracia orgánica, sin saber que aspiraban a ella. A los partidos los hizo órganos estatales. A los nacionalistas les concedió comunidades autónomas. Es decir, a los partidos nacionales los metió en el mismo Estado orgánico que antes lo identificaba el partido único, y a los partidos regionales también los hizo estatales al configurar las Autonomía como órganos del Estado, dotados de competencias para organizar economías y culturas locales. La corrupción ha sido el medio más rápido de acumular capital autónomo.

[AGT en El nacionalismo destruye la sociedad civil]