Del origen de los sindicatos y partidos estatales

Me parece muy esclarecedor el comentario que ve en los dos actuales sindicatos mayoritarios los sucesores del Sindicato Único Vertical, cuya estructura, organización, funcionamiento y atribuciones están calcados de los de aquél. Podríamos decir que en realidad el Sindicato Único sigue existiendo, sólo que ha sufrido una meiosis que lo ha dividido en dos partes.

De igual manera, el Partido Único todavía sigue existiendo, sólo que en este caso, más que una meiosis ha sufrido una metástasis (cancerígena) que lo ha convertido en el rosario de partidos oligárquicos, estatales y nacionalistas, que ahora padecemos. Es más, yo diría que los dos grandes partidos mayoritarios, PSOE y PP, provienen directamente de las dos grandes familias políticas del franquismo: el PSOE actual deriva de la Falange (que algunos consideraban como la “izquierda” del régimen, con su demagogia social y su vacua retórica de la “revolución pendiente”), mientras que el PP procede del Opus Dei (más tradicionalista y conservador). No en vano el actual PSOE está plagado de ex-falangistas, mientras que el PP es prácticamente una sucursal del Opus. [Comentario original]

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La transición sindical

La Transición sindical ha seguido el camino y el ejemplo de la Transición partidista. Se disolvió el Partido Único y su lugar al sol del poder fue ocupado por varios partidos estatales. Se disolvió el Sindicato Único y se sustituyó por varios sindicatos estatales. No solo porque están financiados por el erario público y participan del consenso político, sino porque siguen siendo órganos del Estado con poderes normativos sobre los trabajadores no afiliados, la inmensa mayoría.

[AGT en La sociedad laboral]

El Estado social es un lastre

Desde el final de la guerra mundial, o dicho con más precisión, desde que los partidos políticos europeos se integraron en el Estado, como órganos del poder estatal, tal como habían hecho antes los partidos únicos de los Estados Totalitarios, la sociedad civil se quedó huérfana de representación política, dejó de producir ideologías para la ya inexistente sociedad política, y se convirtió en el lastre o peso muerto del Estado social, que lleva años suplantándola, y de las comunidades nacionalistas que la están acabando de asfixiar en los últimos decenios.

[AGT en La Sociedad Civil]

Devolver a la sociedad el poder político del Estado

Creo conveniente recordar, en momentos de partidismo invasor, las bellas ideas de Washington. La situación actual es diferente. La transformación de las sociedades europeas en el siglo XX, y la necesidad de dominar el conflicto de clases, produjo la aberración cultural de la conquista del Estado por los partidos de masas (fascismo y comunismo), para suprimir la libertad política.

Al final de la Guerra Mundial, el miedo al retorno del partido único y a la lucha partidista por la conquista del Estado, determinó que la libertad política se eliminara mediante un reparto del Estado entre los partidos, para evitar la lucha entre ellos por su conquista. Al Estado de un solo partido le sucedió el Estado de varios partidos. La cultura maniquea de la guerra fría falseó todas las palabras y conceptos de la política. Y hoy continúa aquella monstruosidad en el anacrónico Estado de Partidos. Sus fundamentos son totalitarios. Por eso fue fácil pasar de la dictadura de Franco a la oligarquía estatal de la Monarquía de Partidos de Juan Carlos. Por eso es fácil que pequeños partidos estatales de índole nacionalista pretendan dotarse de un Estado propio, ante la pasividad de una sociedad civil acomodada a vivir sin libertad política durante 70 años.

El objetivo del MCRC es devolver a la sociedad civil la confianza en sí misma y en la libertad política, mediante la organización de las fuerzas culturales y sociales que no dependen, ni viven, del Estado. Es urgente que este objetivo se difunda entre lo más sano e inteligente del cuerpo social. No aspiramos a conquistar cuota alguna de poder en el Estado, y por eso no seremos nunca un partido, sino a devolver el poder político del Estado a la Sociedad. [AGT]