Del origen de los sindicatos y partidos estatales

Me parece muy esclarecedor el comentario que ve en los dos actuales sindicatos mayoritarios los sucesores del Sindicato Único Vertical, cuya estructura, organización, funcionamiento y atribuciones están calcados de los de aquél. Podríamos decir que en realidad el Sindicato Único sigue existiendo, sólo que ha sufrido una meiosis que lo ha dividido en dos partes.

De igual manera, el Partido Único todavía sigue existiendo, sólo que en este caso, más que una meiosis ha sufrido una metástasis (cancerígena) que lo ha convertido en el rosario de partidos oligárquicos, estatales y nacionalistas, que ahora padecemos. Es más, yo diría que los dos grandes partidos mayoritarios, PSOE y PP, provienen directamente de las dos grandes familias políticas del franquismo: el PSOE actual deriva de la Falange (que algunos consideraban como la “izquierda” del régimen, con su demagogia social y su vacua retórica de la “revolución pendiente”), mientras que el PP procede del Opus Dei (más tradicionalista y conservador). No en vano el actual PSOE está plagado de ex-falangistas, mientras que el PP es prácticamente una sucursal del Opus. [Comentario original]

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Patricios liberados

Un ejemplo de que los sindicatos operan como una oligarquía y en la práctica como una mafia de patricios liberados es que se alian con otros órganos sindicados del estado para mantener el sistema y aumentar su poder. Con gobierno y patronal han pactado estos dias una reforma de las pensiones que entre otras cosas aumenta el tiempo de prestación para los cobros y retrasa la edad. [Comentario original]

Derogar la constitución

El MCRC se propone derogar la Constitucion del Estado de Partidos. Esto implica necesariamente la derogacion de todas las leyes políticas derivadas de ella. Y sabemos que Estatuto de los Trabajadores es una ley politica de la oligarquía, que no responde a la voluntad de la sociedad laboral, y ni siquiera al interés de la sociedad empresarial. [AGT]

El sindicalismo de la servidumbre

La esencia de un sindicato es la democracia interna. Sin ella no hay sindicato, hay caudillismo y como consecuencia totalitarismo y como consecuencia servilismo. No se pretende la participación colectiva, sino la de los adeptos. No se plantean asambleas decisorias, ni siquiera asambleas de debate; sólo informativas. No cabe disentir, ni aún rebatir; sólo asentir.

La baja afiliación es la prueba del nueve de su corrupción; para tener “suerte” dan el carné, para “trincar examen” ofrecen carné; para colocar “coleguitas” imponen carné; para “formar laboralmente” venden carnés. Es la servidumbre que hay que pagar para acceder a cualquier derecho laboral. [Comentario original]

La función del aparato sindical estatal

Si descontamos el trabajo honrado individual de algunos sindicalistas, sus aparatos de poder no distan ni un milímetro de cualquier otra organización oligárquica. Su corrupción es idéntica, aunque casi siempre más cutre. Buscan prebendas menores, sin atreverse a amasar las fortunas de los especuladores, pero no se separan de ellos en lo esencial. O tal vez sí: prefieren pequeñas mordidas a cambio de trabajar menos de lo que necesitarían las grandes.
La institución de los liberados sindicales es una de las más ignominiosas ofensas a la moralidad laboral.

Dicho lo cual, sin la presión (imaginaria en el régimen actual de burocracia sindical) del movimiento obrero, la indefensión de los trabajadores sería absoluta. Lo que sucede es que la legislación ha dado a los jueces de lo laboral el verdadero papel de los líderes sindicales de antaño. Ellos, y no los aparatos sindicales, son los que han heredado la reivindicación de la justicia en el conflicto social. Perteneciendo al mismo sistema, no han compartido la misma corrupción.

Lo que digo es, naturalmente, tan aplicable a nuestra monarquía de partidos como a otras repúblicas de partidos europeas. [Comentario original]

Como si nada hubiera pasado

Pese a los sindicatos de los partidos, que se vieron arrastrados, triunfó la huelga general pacífica contra el Gobierno de Felipe González. El pánico de los dirigentes sindicales por el éxito imprevisto y la falta de coherencia en los medios de comunicación, permitieron el hecho insólito en Europa de que el autoritarismo corrupto del felipismo continuara gobernando, como si nada hubiera pasado. Esos son los sindicatos estatales, burocracias corrompidas de aparato, que no representan la civilizada masa trabajadora y sostienen la incivilizada Monarquía de la corrupción.

[AGT en La sociedad laboral]

La transición sindical

La Transición sindical ha seguido el camino y el ejemplo de la Transición partidista. Se disolvió el Partido Único y su lugar al sol del poder fue ocupado por varios partidos estatales. Se disolvió el Sindicato Único y se sustituyó por varios sindicatos estatales. No solo porque están financiados por el erario público y participan del consenso político, sino porque siguen siendo órganos del Estado con poderes normativos sobre los trabajadores no afiliados, la inmensa mayoría.

[AGT en La sociedad laboral]